Reseña: No Hero No.5 (Avatar Press)
Miercoles, Mayo 13 2009 Por: Legion¿Qué tanto quieres ser un súper humano? Sin duda, los medios nos han hecho saber en cientos de melodramas, que tal rol no es una sencillo de ejercer; pero tal idea nunca había sido explorada como se lleva a cabo dentro de las páginas de No Hero.
¿Estarías dispuesto a pasar por un proceso invasivo que terminará por destruir tu psique de por vida? ¿Cargarías con cicatrices que reducirían tu fisionomía, a algo menos que humano? ¿Pasarías por una penectomía? Esta sensacional historia, de una de las mancuernas que mejor sabor en la boca me han dejado (Warren Ellis/Juan José Ryp), a través de una sencilla narrativa impacta con una inmensa carga de horror psicológico e imágenes contundentes que me obligan a decir: No #$%king way!
Escritor: Warren Ellis; Arte y portada: Juan José Ryp.
¿Qué tanto quieres ser un súper humano? Sin duda, los medios nos han hecho saber en cientos de melodramas, que tal rol no es una sencillo de ejercer; pero tal idea nunca había sido explorada como se lleva a cabo dentro de las páginas de No Hero.
¿Estarías dispuesto a pasar por un proceso invasivo que terminará por destruir tu psique de por vida? ¿Cargarías con cicatrices que reducirían tu fisionomía, a algo menos que humano? ¿Pasarías por una penectomía? Esta sensacional historia, de una de las mancuernas que mejor sabor en la boca me han dejado (Warren Ellis/Juan José Ryp), a través de una sencilla narrativa impacta con una inmensa carga de horror psicológico e imágenes contundentes que me obligan a decir: No #$%king way!
Si lo han notado, en las reseñas de No Hero reacciono con un peculiar grado de histeria y es que esta obra, sencillamente me impacta. No es el mundo turbulento que plasma este cómic, o el fuerte contenido que nos otorga Juan José Ryp. Ambos elementos son bien recibidos pero en sí, se trata de la total alienación por la que pasa el protagonista de la serie, una vez que se adentra en el mundo de los súper poderosos.
Ellis ha armado una historia que plasma varios grados de horror en diferentes capas, pero no hay nada como las connotaciones con que se sostiene la lectura. ¿Puedes abandonar por completo tu humanidad y aun así sentirte pleno? Si al mirarte en el espejo, vieras una imagen que representa por completo la mayor degradación que pueda sufrir un cuerpo humano; ¿Aun así te sentirías satisfecho por el hecho de cargar con habilidades sobrehumanas?
El protagonista de la serie, es el típico adolescente sui géneris, que pretende impartir justicia en un mundo tan dividido como en el que habitamos día a día. En este mundo, existe la posibilidad de ser transformado en algo más que humano y gracias a tal proceso, pasar a ser la glamorosa imagen del superhéroe mediatizado; objetivo que pretende alcanzar nuestro adolescente prototipo.
Pero como advierte el lema, hay que desear mucho llegar a tal meta, pues las consecuencias pueden rebasar la escala de lo “fatal”. Ellis ya nos aclaró las muy terribles consecuencias de consumir la droga llamada FX7, ahora nos adentramos en el medio bajo el que se sostiene la ilusión de súper heroísmo y éste, oh sorpresa, resulta sumamente amoral.
Para variar, Juan José Ryp deja perplejos a los lectores con su sin igual estilo e impactantes imágenes. Ellis pudo haber obrado aquí, un cómic verdaderamente escalofriante pero el mérito de que la lectura congele los sentidos, lo lleva Ryp. Desde la presentación de esta serie, Ryp se las ha ingeniado para helarme en mi asiento con trazos que evocan pesadillas auténticamente escalofriantes, rostros que reflejan de qué está hecho el miedo y cuerpos mutilados más allá de lo que he presenciado en años de bombardeo mediático y experiencias personales. Si alguien duda de mi palabra, creo que basta con echar un ojo al interior de la tercera edición de No Hero para comparar notas, les juro que no saldrán del todo ecuánimes.
Lo único con lo que ocasionalmente pierdo conformidad, es el color (corrijo mi terrible falta mencionada en la reseña anterior) y que, las figuras humanas toman un contorno extraño en algunos paneles. Salvo ello, los reto a encontrar un mejor dibujante que Juan José Ryp para un trabajo como éste. Lo siento Juan, estoy seguro de que continúas consumiendo FX7, sólo así me lo explico.
Josh Carver fue víctima de un atentado cometido por un terrorista venezolano, en el número anterior de No Hero. Tal acción resulta en una pesadilla para la organización que hace posible convertir a las personas en súper seres, gracias a la distribución de la imagen de Carver por todos los medios… y déjenme les reitero que la carita de Carver, no es algo que una madre pueda amar.
Para contener el escándalo que ha generado tal escena, Carver es enviado a un paseo por la ciudad de San Francisco en compañía Carrick Masterson; otro súper hombre que representa a la perfección la imagen del héroe estandarizado.
Durante el paseo, un avión cae de los cielos y es necesario que Carver lo detenga por sí mismo, siendo éste capaz de volar y frenar el descenso. Con mucho esfuerzo y la amenaza pendiente de que Masterson reduzca a cenizas la aeronave (y con ella a Carver) en caso de que falle, el protagonista cumple su cometido, para descubrir que el incidente fue provocado por los dos miembros restantes del grupo de superhéroes al que pertenece Carver.
Debido a que era necesario conciliar la imagen pública de Carver con la opinión general, los dos últimos héroes de la Front Line, con venia de su patrocinador, decidieron causar un accidente que sólo Carver pudiera contener; matando al piloto y copiloto del avión y poniendo en riesgo la vida de cientos de civiles. A esto Carver tiene una sola cosa que decir: ¡Gracias! ¿Por qué? Porque ahora es un héroe frente a las cámaras.
Con esta última escena, Ellis nuevamente me suspende en mi asiento. ¿Dónde quedaron los ideales heroicos? Sabiendo que tendrías que sacrificar hasta el sentido de la ética; ¿Querrías ser un superhéroe?
Invoco las palabras de Jesús en la reseña anterior de No Hero: “¿Pues qué podremos decir? Simplemente es Warren Ellis y el hombre se desata con toda su furia cuando le dan libertad creativa”. ¡Y vaya que tiene furia! Ninguna lectura, por más próxima que sea a ésta, ha explorado las consecuencias de los así llamados súper poderes.
Agradezco a sobremanera el comentario de Jesús en la reseña anterior, pues me aclara la fuente de inspiración que tuvo el escritor para idear esta locura.
Esta publicación por fin ha tomado un curso muy propio y en su calidad de elementos, me parece meritoria de un 9.5. Para aquellos que quieran darle una checadita a su arte interior, por favor echen un ojo al blog de Juan José Ryp, quien nos hizo el favor de dejar el enlace; ¡Vale la pena verlo!



