Al parecer, uno de los grandes estigmas que el cómic aún no se ha logrado sacudir, es que se trata de un medio para niños, algo que muchos autores y creativos han tratado de acabar con esa creencia, buscando abordar temas más maduros y complicados. El problema es que, en ese intento, se han volcado al lado contrario, encontrándonos con que ya cada vez es más difícil encontrar material destinado a los infantes. Por ello, en esta ocasión me gustaría centrarme en un género que fue creado exclusivamente para esta edad, y que sigue manteniéndose dentro de su línea, que es el llamado sugar.
Al parecer, uno de los grandes estigmas que el cómic aún no se ha logrado sacudir, es que se trata de un medio para niños, algo que muchos autores y creativos han tratado de acabar con esa creencia, buscando abordar temas más maduros y complicados. El problema es que, en ese intento, se han volcado al lado contrario, encontrándonos con que ya cada vez es más difícil encontrar material destinado a los infantes. Por ello, en esta ocasión me gustaría centrarme en un género que fue creado exclusivamente para esta edad, y que sigue manteniéndose dentro de su línea, que es el llamado sugar.
El cómic, como todo género que se precie, se encuentra dirigido a una multitud de públicos posibles, desde adultos, adolescentes y, obviamente, niños. De hecho, es común el error entre los no iniciados de pensar que toda la historieta está destinada para este público, lo cual es falso. El género infantil tipo, llamado sugar - del inglés “azúcar”, lo que hace innecesaria toda explicación - tiende a caer en una serie de estereotipos no sólo en el aspecto de las historietas, sino en cuanto al valor social que se le da a la niñez, así como a la poca importancia que se le otorga como consumidores, ya que, a fin de cuentas, ellos no son los que escogen lo que van a adquirir las publicaciones.
Estas son las historietas infantiles tipo, en donde los personajes no son más que encarnaciones de emociones y valores primarios como el amor, la amistad y la felicidad. Los “villanos” de tales aventuras son seres que provocan más lástima o risa que miedo, y sus principales objetivos son buscar la infelicidad o destruir algún elemento relacionado al mismo, pero siempre dentro de una visión infantil. No son raros los intentos para acabar con la Navidad, el verano, los juguetes, las vacaciones o elementos relativos.
Habrá que hacer notar que, si bien todos los sugar están destinados al público infantil, no todos los comics infantiles son sugar. Usualmente, estas publicaciones son consumidas por niños menores de seis años, pues los más grandes pueden ya consumir los demás géneros, aunque en versiones más aptas para los mismos. Sin embargo, hay una situación bastante interesante en cuanto al consumo: muchas muchachas entre los 12 a los 15 años suelen consumir una gran cantidad de los mismos, aunque en este caso es más se encuentran más atraídas por la mercadotecnia alrededor de los personajes que de las historias como tales. De hecho, está demostrado que es mucho mayor el volumen de ventas por marketing que las historias mismas.
El origen del sugar se encuentra en libros de grabados publicados en Inglaterra a finales del siglo XIX, llamados lullabys. Estos eran álbumes para niños en donde un texto corto servía de apoyo para un grabado alusivo, y que se les narraban a los niños para que se durmieran o tranquilizaran. Al iniciarse el siglo, aparecen breves cuadernillos encuadernados sencillamente, en donde se narraban los cuentos tradicionales, con grandes grabados y textos breves y legibles. Estos, a diferencia de los lullabys, estaban ya hechos para que fuera el mismo menor quien los leyera, aunque estaban elaborados más bien para llamar la atención de los adultos, que eran a fin de cuentas quienes los compraban. Estos cuadernillos fueron evolucionando a partir de los 30’s, pero fue hasta el periodo de la II Guerra Mundial en que aparecen personajes como Raggedy Ann & Raggedy Andy, de la Bobbs-Merrill Company. A partir de ahí, surgen una serie de personajes como Little Lulu, Polyanna y otros más.
Sin embargo, la explosión del comic sugar se dio en los últimos años de la década de los cuarentas y principios de los cincuentas, cuando aparecen las primeras historietas de la Walt Disney Productions, en donde simplemente se explotaban los personajes que hicieron famosos en el cine, especialmente Mickey Mouse, dándoles aventuras que iban del humor a la acción, aunque a un nivel más bien propio de lo que se tiende a imaginar es el nivel infantil - que como sabemos, no es siempre como lo pensamos - lo que les valió una gran aceptación a diversos niveles. Actualmente, están explotando dos colecciones: una que es Princesas Disney, que está a medio camino entre la historieta sugar y la rosa, y Hadas, mucho más orientada a las niñas, y totalmente sugar.
En los siguientes veinte años, la historieta infantil tuvo un grave estancamiento: producción hubo, y en abundancia, pero desafortunadamente, ninguna tenia la calidad necesaria para hacerse notar, quedándose entre la multitud de estereotipos dados sobre lo “adecuado” para los niños. Un nuevo resurgimiento se dio en los últimos años de la década de los setentas y primeros de los ochentas, donde surgen diversos títulos como Care Bears, Strawberry Shortcake, Barbie, Winnie the Pooh y varios títulos más de distintos grados de éxito.
Si bien dentro del manga no hay un género sugar como tal, existen exponentes que caen dentro de la línea de una u otra forma. De primera instancia, el kodomo es un estilo completamente infantil, que si bien tiene ciertos parecidos estilísticos con el sugar, generalmente su temática va más orientada a los aspectos de la vida diaria. Curiosamente, en Japón hay más elementos de fantasía en el material para los menores de más edad que para los más pequeños. Las historias suelen ser más moralistas, más centradas en la disciplina del niño que en su entretenimiento. Ejemplos típicos son Hamtaro y Soreike! Anpanman. Un caso particular es Doraemon, que si bien era originalmente un kodomo, acabó ganándose a un público mucho más amplio que el que originalmente tenía, e incluso la historia llegó a hacerse mucho más elevada, aunque aún dirigida a los más pequeños.
Por otro lado, el shoujo suele ser mucho más flexible que la historieta rosa occidental, por lo que es posible encontrar desde las historias más profundas y maduras, hasta aquellas en donde se recurren a los aspectos más cursis del romance. A pesar de no caer en el estilo narrativo del sugar en cuanto a la trama, estilísticamente son más afines que incluso el kodomo, pues nos encontramos usualmente con personajes de una bondad tal que resultan hasta inverosímiles, pero que es gracias a esta profunda inocencia que logran salir airosas de todos los problemas. Entre los principales ejemplos están Princess Tutu, Pita Ten y, la que en el nombre lleva la fama, A Little Snow Fairy Sugar. De hecho, dentro de la trama de Sailor Moon es posible encontrar algunos elementos sugar, aunque son los menos.
El subestimar la inteligencia infantil ha sido uno de los grandes vicios dentro de la sociedad occidental, por lo que las historias del sugar tienden a pecar de simplistas, y muchas veces acaban cayendo en la salida cursi y sensiblera. Su visión es esencialmente maniquea: bien y mal son contrapartes muy claras, y los personajes son compendios de defectos y/o cualidades. De la misma forma, sus líneas narrativas, por temor a ser demasiado “complicadas”, adquieren una forma tan plana y sosa que sólo los niños más jóvenes encuentran atractivas, y que comienzan a perder interés una vez que el menor socializa, y descubre por sí mismo la irrealidad de muchos de estos planteamientos.
Antes de concluir, me gustaría que recordemos que el cómic debe de ser un género incluyente, pero que además pueda evolucionar. Si no permitimos a los niños entrar al medio ¿Quiénes serán los futuros lectores? Así que, si bien es excelente que podamos contar con cómic maduro, no debemos olvidar a los niños.
Para una visión más amplia del niño frente al cómic, te recomendamos leer El Cómic para toda la Familia, columna de Alejandro que puedes encontrar aquí mismo en Comiquero.
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Commenting is not available in this section entry.Cuando yo era un niño (La era paleozoica jejeje) los comics no me eran atractivos salvo aquellos de comedia infantil no podria decir que fuera un comiquero consumado, curiosamente mi aficion por los comics comenzo en la adolecensia y de ahi crecio cada ves mas.
Como muchos niños mi principal fuente de entretenimiento fueron los shows animados de la tv (Conocidos simplemente en Mexico como las caricaturas) si algo recuerdo con mas prescencia son las animaciones japoneas, aunque shows como la rana demetan, jose miel y la princesa de los mil años fueron pensados en niños tenian un nivel de violencia superior a lo manufacturado en EUA o Europa.
Con violencia no me refiero a los encontronazos estilo superheroe que en estos shows era nulo, si no mas bien la violencia psicologica esos personajes en su mundo irreal se enfrentaban a problemas complejos de un niño que tiene que enfrentarse a la vida sin el auxilio de sus padres probando muchas veces el lado amargo de la existencia no quedandoles mas remedio que apechugar y aprender en cierta manera, podria decirse que su principal fuente de inspiracion era Charles Dickens.
Años despues supe que estos shows eran parte de una serie de proyectos cuya vision era enseñarle a los niños la dureza de la vida en ves de engañarles (Se que no es correcto decirlo asi pero no encontre otra manera de decirlo)mostrando un mundo idilico que no existe, se preferia en un lenguaje que los niños entendieran, explicarles lo duro que seria la vida sin sus padres y que valoraran mas su condicion no se les cumplian sus caprichos pero no tenian que padecer necesidades.
Para mi estos shows eran mis favoritos, claro que tambien me gustaban los de aventuras mas escapistas pero en mi corazon se quedaron grabados y en efecto debo de admitir que tanto me diverti como aprendi de algunas perspectivas de la vida.
Asi es los niños no son tontos lo que si faltos de experiencias (Obvio apenas tienen unos cuantos años) lo ideal es que el material dedicado a ellos aparte de entretener tambien les ofresca puntos de vista que les ayuden a comprenderse mejor a si mismos y a otros sin caer en la moralina.
Gustavo Benumea, en Sigue apareciéndose la Caseta Fantasmahace unos meses vi una película animada con esa trama. era realmente buena y me gusto mucho pero no le cogí el no …
luis, en Nuevas fotos de Kick-AssHola Maggie, me gustaria que tal vez intentaras descargar la pelicula de las ligas que se colocaron en la pagina y …
Ver todos los comentariosno mansex muy bnas imagenes de verdad amigo
Comiquero en la Comic-Con 2008
Comiquero en la Comic-Con 2007
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