Entendamos el Valle de la Credibilidad
Friday, December 14 2007 Por: FrikiEn un post anterior, hicimos mención de un concepto conocido como el Valle de la Credibilidad, que se está tornando muy importante ahora que las animaciones por computadora están tan avanzadas. Este principio parte del hecho que, cuando un objeto tiene ciertas similitudes con una persona o animal, le resulta atractivo al individuo. Pero si bien esa atracción aumenta según la similitud se hace más cercana, se llega a un momento en que el mismo ocasiona repulsión, la cual sólo se recupera cuando la similitud es perfecta. Expuesta por primera vez en 1978 por el técnico en robótica Masahiro Mori, se centraba originalmente en estas máquinas, pero cuando se trabaja con animación, cómic y, en general, con la fantasía, es un concepto que resulta interesante.
En un post anterior, hicimos mención de un concepto conocido como el Valle de la Credibilidad, que se está tornando muy importante ahora que las animaciones por computadora están tan avanzadas. Este principio parte del hecho que, cuando un objeto tiene ciertas similitudes con una persona o animal, le resulta atractivo al individuo. Pero si bien esa atracción aumenta según la similitud se hace más cercana, se llega a un momento en que el mismo ocasiona repulsión, la cual sólo se recupera cuando la similitud es perfecta. Expuesta por primera vez en 1978 por el técnico en robótica Masahiro Mori, se centraba originalmente en estas máquinas, pero cuando se trabaja con animación, cómic y, en general, con la fantasía, es un concepto que resulta interesante.
Imaginemos por un momento a Mokona la mascota del anime Tsubasa Reservoir Chronicles, en un sentido estricto, es una esfera con orejas, patas, ojos y boca, no muy parecido en realidad a un conejo real. Sin embargo, inconscientemente identificamos ese conjunto como un ser vivo, y nos centramos en él. Por ese motivo los muñecos de peluche son tan atrayentes… sugieren algo vivo, pero los elementos que nos son familiares son quizá el 50 o 60 %, por lo que nos centramos a ellos, ignorando los que no lo son. Pero ahora veamos a Aki Ross, de la película Final Fantasy, the Spirits Within: Básicamente, es un ser humano, pero los pequeños detalles como la piel demasiado lisa, las sutiles diferencias de movimientos, hacen que notemos que no lo es realmente. En este caso, la mente reconoce los puntos en común y, al ser la mayoría, los ignora; y al mismo tiempo, se atrae más por lo que no nos resulta familiar, y eso es lo que nos repele. Pero hagamos una comparación más palpable: a ningún espectador le llama siquiera la atención que la boca de Taz ocupe la totalidad de su cuerpo. Pero lo reto a que se imagine a una criatura bajita, con un hocico que abarque de su rostro al bajo vientre, pero con una apariencia más realista. Seguramente más de un lector sintió un escalofrio de terror.
Este principio se puede aplicar perfectamente a muchos elementos de terror, aunque es algo que muchos autores olvidan. Un monstruo enorme, con aspecto reptilesco o bulboso puede impresionarnos, pero tiene las suficientes semejanzas para identificarlo, pero con las diferencias necesarias para no hacer conexión. Pero un ser humano con una simple lengua de reptil, o un conjunto de tumores sobre los hombros, realmente logran horrorizar, porque tienen el parecido suficiente para que los sintamos cercanos.
La existencia del Valle de la Credibilidad es un reto para los animadores, que se ven forzados a ser totalmente perfectos al llegar a cierto nivel, pues una cercanía determinada a la perfección, sin alcanzarla, tiene los efectos contrarios. Pero para los dibujantes y y creativos, viene a ser una herramienta increíble para encontrar inspiración. Simplemente darnos cuenta que nada puede resultar más atemorizante que aquello que conocemos.




