Esta vez quisiera dedicarle algunos párrafos al nuevo consentido de los realizadores de comics, hablando un poco de cuál es la función del recuadro narrativo hoy en día
Hola, aquí estamos nuevamente, listos para discutir temas comiqueros como todos los viernes. La semana pasada reflexionamos un poco sobre el cómic independiente y el cómic mainstream. Específicamente, hablamos de ambos términos como etiquetas que no siempre describen correctamente el producto que promocionan (por ejemplo, hay cómic mainstream que es bastante bueno, y hay cómic independiente que ejemplifica el triunfo de la estupidez sobre la inteligencia). Hoy, quisiera darle seguimiento a un tema que abordé hace algunos meses, cuando hablé de la importancia del globo de pensamiento: Hoy quiero hablar sobre el recuadro narrativo.
Por si acaso alguien no leyó aquella entrega de Mientras Tanto… (algo que puedo pasar por alto… esta vez) les recuerdo que en aquel entonces establecí que el globo de pensamiento era un recurso rigurosamente ligado con el lenguaje gráfico de la historieta, algo que quizá puede ser considerado por algunas personas como un elemento pasado de moda o infantil, pero que, pese a lo que digan sus detractores, no puede ser disociado nunca del medio historietístico. También señalé que la virtual extinción del globo de pensamiento se debía a su reemplazo por el recuadro narrativo, un recurso que también está intrínsecamente ligado al Noveno Arte, pero que quizá no es tan representativo de éste como el globo de pensamiento. Esta vez quisiera dedicarle algunos párrafos al nuevo consentido de los realizadores de comics, hablando un poco de cuál es la función del recuadro narrativo hoy en día.
¿Qué es lo que normalmente podemos leer en un recuadro narrativo? Aunque parezca una respuesta fácil y perezosa, la verdad es que eso depende de cada caso.
En los viejos comics de la Edad de Oro, por ejemplo, el recuadro de diálogo de la primera página se usaba para recapitular los eventos del número anterior y para confirmar la situación en la que se reasume la acción (algo similar a lo que yo hago al inicio de cada columna. Si, lo sé, nadie me lo preguntó, pero quería aprovechar la ocasión para señalarlo). En las páginas interiores de la historieta, los recuadros narrativos casi siempre se usaban como espacio para la voz del narrador omnisciente, señalando los cambios de escena (“Mientras tanto, en la redacción del diario El Clarín…”), narrando lo que no es evidente en el dibujo (“Vibrando su mano a súper-velocidad, Flash agita las moléculas de su brazo, produciendo así una onda de calor…”) y, en general, los recuadros narrativos se usaban para asegurarse que ni el lector más lento pudiera malinterpretar al guionista o al dibujante. Vaya, los recuadros de diálogo incluso se usaban para que el guionista añadiera algunas reflexiones y resaltara la moraleja de cada capítulo (estoy seguro que conocen la más famosa moraleja de este tipo: “Con un gran poder, viene una gran responsabilidad”). Es posible que este uso del recuadro de narración como una herramienta simplista y obvia haya contribuido a crear la idea de que los comics son una forma inferior de literatura (un tema que abordamos hace algunas semanas).
Es muy irónico que sean los mismos recuadros de diálogo quienes probaron que esa supuesta inferioridad es falsa.
Lo que nosotros hemos denominado arbitrariamente como “Edad de Oro” es un período en la historia de la historieta en el que se hicieron muchos comics interesantes y poco comunes, obras que, para bien y para mal, fueron opacadas por los comics más populares y convencionales de aquellos años. Un ejemplo de estos comics poco comunes es la célebre revista Tales From The Crypt (y las demás publicaciones similares de EC Comics), en cuyas páginas podemos apreciar un uso mucho más constructivo del recuadro narrativo. En varios números de dichas publicaciones podemos encontrar que los recuadros narrativos permiten al lector adentrarse en los pensamientos del personaje, y esta vez, me refiero a que es el personaje –no el narrador- el que expone los eventos desde su punto de vista. Aunque ahora ya es un recurso muy utilizado, en ése entonces se experimentaba con esta narrativa en primera persona como una herramienta que puede acentuar dramáticamente el tono y el estilo de una historia (un recurso heredado del viejo pulp). Incontables historias de ese tipo acrecentaban su intensidad narrando el horror que experimentaba el desafortunado protagonista de una de ésas historias (Ha salido de su tumba… y viene por mí… está golpeando la puerta… ¡Nunca podré salir de aquí con vida!) por medio del recuadro narrativo. Como dije, puede que hoy en día estos trucos no suenen muy impresionantes, pero en su tiempo significaron un atisbo al potencial de la historieta como un vehículo para todo tipo de historias.
Con el tiempo, el uso del recuadro de diálogo en el cómic popular se fue estandarizando, tomando de aquí y de allá ideas que parecían agradarle a la audiencia (o que eran demasiado convenientes para el equipo creativo) hasta que, al final, el grueso de la comunidad de artistas comiqueros desarrollaron sus propias reglas en cuanto al uso del recuadro (llegando a uno de esos acuerdos silenciosos-pero-unánimes). Por supuesto que el talento de un individuo puede darle un nuevo giro a un viejo recurso, como por ejemplo, el trabajo de Frank Miller y su redescubrimiento de la narrativa chandleriana ¿Recuerdan su costumbre de llenar los recuadros narrativos con palabras sueltas y oraciones cortas? (“Automáticas. Miras telescópicas. Profesionales. Casi tan buenos como yo”). Y a pesar de la inventiva de algunos cuantos como él, el uso del recuadro narrativo sigue siendo bastante homogéneo. Eso no tiene nada de malo. Como dije, los lineamientos que se siguen respecto al uso del recuadro son generalmente auto-impuestos, y por lo tanto, pueden ser ignorados si el equipo creativo así lo desea.
El problema es que rara vez desean salirse de esos linderos que ellos mismos establecieron.
Si el reemplazo del globo de pensamiento por el recuadro narrativo se dio -supuestamente, al menos- a causa de la obsolescencia del globo de pensamiento ¿Por qué entonces no ha habido un número importante de innovaciones en cuanto al uso del recuadro narrativo? ¿Acaso se cambió un recurso obsoleto solamente para instaurar otro en su lugar?
¿Ustedes qué piensan?
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Commenting is not available in this section entry.Gustavo Benumea, en Sigue apareciéndose la Caseta Fantasmahace unos meses vi una película animada con esa trama. era realmente buena y me gusto mucho pero no le cogí el no …
luis, en Nuevas fotos de Kick-AssHola Maggie, me gustaria que tal vez intentaras descargar la pelicula de las ligas que se colocaron en la pagina y …
Ver todos los comentariosno mansex muy bnas imagenes de verdad amigo
Comiquero en la Comic-Con 2008
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