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Culto contra fama

Viernes, Febrero 02 2007 Por: Friki

Cuando hablamos de personajes famosos, nos referimos a nombres como Superman, el Hombre Araña o Spawn. Estos son los que tienen tras de sí una gran cantidad de mercadotecnia, y que incluso son conocidos fuera del medio. Quizá el caso más representativo sea el mismo Hombre de Acero: existen muchísimas personas que nunca en su vida han abierto un cómic, y puede darse el caso de que ni siquiera sepan quien es Clark Kent, pero si llegan a ver el logo, inmediatamente lo identificarán como perteneciente a este héroe. El último hijo de Kriptón representa otro caso curioso, pues si bien es, indudablemente, el más famoso de los superhéroes, eso no significa que resulte el más popular. Si uno le pregunta a cualquiera de los comiqueros irredentos, realmente serán muy pocos los que lo mencionen entre sus favoritos, e incluso se encontrará uno con un buen puñado que realmente no lo soporta.

Una película de fama es la que ven 20,000 personas una sola vez, una película de culto es la que ve una sola persona 20,000 veces

Para que un personaje de cómic llegue a convertirse en una parte importante del medio, tiene dos caminos, y ninguno de ellos es fácil. Uno es hacerse de fama, y otra es conseguir culto. Cada una de ellas es muy distinta, pero tienen algo en común, y es que no son fáciles de conseguir.

Cuando hablamos de personajes famosos, nos referimos a nombres como Superman, el Hombre Araña o Spawn. Estos son los que tienen tras de sí una gran cantidad de mercadotecnia, y que incluso son conocidos fuera del medio. Quizá el caso más representativo sea el mismo Hombre de Acero: existen muchísimas personas que nunca en su vida han abierto un cómic, y puede darse el caso de que ni siquiera sepan quien es Clark Kent, pero si llegan a ver el logo, inmediatamente lo identificarán como perteneciente a este héroe. El último hijo de Kriptón representa otro caso curioso, pues si bien es, indudablemente, el más famoso de los superhéroes, eso no significa que resulte el más popular. Si uno le pregunta a cualquiera de los comiqueros irredentos, realmente serán muy pocos los que lo mencionen entre sus favoritos, e incluso se encontrará uno con un buen puñado que realmente no lo soporta.

Los personajes de culto son aquellos como Elektra, Spirit o el Juez Dredd: muchos de ellos pueden tener buenos niveles de ventas, pero fuera del medio pueden ser prácticamente desconocido. Incluso, existen algunos personajes con cultos muy fuertes que han sido un fracaso a nivel ventas, o incluso algunos que ni siquiera llegaron a tener título propio. Uno de los casos más representativos vendría a ser Question, que si bien llegó a tener una serie de títulos bastante corta, y que generalmente tuvo sólo el nivel de ventas suficiente como para sobrevivir. Sin embargo, tiene el suficiente número de seguidores como para que se le haya incluido dentro de los personajes de Justice League Unlimited.

Los personajes famosos se forman básicamente por la publicidad y apoyo que les dan sus respectivas empresas, aunque ello no constituye de ninguna forma una garantía. Uno de los ejemplos más claros es Wild C.A.T.S, quienes no sólo tuvieron su propio título y una cantidad terrible de publicidad, sino que incluso se les hizo su propia serie animada, tan sólo para caer estrepitosamente una vez que la fiebre hubo pasado. Por el otro lado, está el caso de Wolverine, que originalmente era un personaje de relleno, sólo para un enfrentamiento con Hulk, pero cuando se vio la aceptación que tuvo entre los lectores, se decidió darle una inyección de publicidad muy fuerte, que lo logró elevar hasta las cotas que tiene actualmente.

A diferencia de éstos, los personajes de culto dependen casi exclusivamente del aspecto narrativo. Se trata de caracteres con una complejidad emocional, psicológica o narrativa muy fuerte, que no sólo permite que el lector se sienta identificado con el mismo, sino que además le permite sacar sus propias conclusiones. En la Legión de Superhéroes, por ejemplo, los personajes no son especialmente profundos o complicados, pero la dinámica social que existía dentro del grupo, con odios, amores, conflictos y tensiones, era lo que lograba que tuviera a muchos de sus seguidores atentos a la historia. Para la gran mayoría, era más importante lo que iba a pasar con la relación de Phantom Girl y Ultraboy que si iba a ser posible que detuvieran las maquinaciones de Darkseid.

Precisamente por ese tremendo nivel de identificación que se da entre el lector y el personaje, es que resulta más difícil manejar a un personaje de culto. volviendo al ejemplo de nuestro amigo azul, cuando sus ventas bajaban, sólo bastaba con hacerlo crecer, cambiarle poderes, volverlo de otro color o cualquier otro cambio, pues estaba asegurado que el morbo mantendría a la gente volviendo por más. Pero si algún día Daredevil recobrara la vista, o llegara a adquirir superfuerza, las ventas se irían hacia abajo de forma dramática, pues eso no es a lo que los lectores están acostumbrados. Precisamente sin irnos más lejos. sólo basta con que recordemos cuanto afectó a sus ventas el tiempo en que perdió su sentido de radar.

Esta situación no sólo afecta los cambios dentro de su continuidad, sino incluso las adaptaciones. Si le preguntamos al cinéfilo normal cual es su opinión sobre la cinta Juez Dredd, quizá nos de una opinión desfavorable – porque no fue buena película – pero muy moderada. Ahora bien, interrogue sobre el mismo tema a un lector de comics, y seguramente escuchará un fárrago de insultos que no sería correcto repetir aquí, especialmente porque entre nuestros lectores puede haber niños. Ese fue el motivo por el que X Men, the Last Stand no funcionó: Hale Berry exigió que se le diera más peso a su personaje, sin saber que mucho del éxito que habían tenido los Hombres X se debía a que cada uno de ellos ocupaba un cierto rol dentro del grupo, y cuando ese equilibrio se trastocaba, todo estaba destinado al fracaso.

Entre esta relación entre los personajes de culto y los de fama, existe un fenómeno muy curioso: Batman. A pesar de que cualquier purista del Hombre Murciélago está de acuerdo en que la serie de los sesentas era lo más alejado que podía existir en cuanto al personaje, se le sigue repitiendo hasta la fecha, y donde se ponga, tendrá un rating bastante considerable. En este caso, yo me permitiría decir que existen en realidad dos Batmans: Uno, el de culto, aquel que fascina a sus seguidores por su personalidad obsesa y profunda, capaz de levantar debates que duran horas. Y por otro lado está el Batman famoso, que es el que todo mundo conoce, y que es capaz de vender calcetines con el murciélago impreso en ellos, aunque el pequeño que se los vaya a poner se pondría a llorar si viera al Batman de Miller frente a él en cualquiera de esas obscuras noches góticas.

Y si bien crear un personaje famoso es, como ya vimos, muy difícil, el hacer a uno de culto de manera consciente es simplemente imposible. Un personaje de culto debe de tocar alguna fibra muy dentro del lector, algo que lo haga pensar más allá de sus aventuras. Una cosa muy distinta es sentir la emoción del tiroteo mientras algunos de los de los GI Joe están disparando contra las huestes de Cobra, y otra muy distinta es cuando un lector casado está leyendo alguna de las aventuras de Punisher y, cuando él recuerda que vio morir a María, no le queda más que pensar en su propia esposa y sentir un escalofrío de miedo.

La cuestión aquí es que, como dije, depende de las emociones de los lectores, y cada uno de ellos es un individuo, con motivaciones muy diferentes. Sólo aquellos personajes muy planos o estereotípicos no tienen cuando menos un aspecto que nos despierte nuestras emociones, por lo que, para efectos prácticos, cualquier personaje podría volverse de culto. Basta sólo poner “Superman” en Google para darnos cuenta de la cantidad de gente que realmente ha logrado meterse dentro de la psique del Hombre de Acero, y que siente alguna identificación ante el hecho de que, aunque parece humano, y ha convivido con ellos desde su infancia, e incluso ha llegado a una muy cercana identificación, muy en el fondo sabe que en realidad no pertenece a este planeta.

Aquí nos quedaría entonces preguntarnos ¿Dónde comienza y donde acaba el personaje de culto? Como dijimos, esa es una situación tremendamente personal, y por ello, nos encantaría conocer cual es tu punto de vista al respecto.

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