Reseña: X-Force/Cable: Messiah War Prologue (Marvel)
Lunes, Abril 06 2009 Por: Legion
Escritores: Craig Kyle y Christopher Yost; Arte: Mike Choi; Portadas: Kaare Andrews, Mike Choi y Rob Liefeld.
Amantes de los Hombres-X: hay una época que se repite cada año, en que los cómics de los X-Men se ven unidos en una monumental saga épica para decidir el curso de su historia común. Y como aperitivo, llega el más reciente crossover entre X-Force y Cable, donde está en juego el destino de toda la raza mutante. Miles de años en el futuro, Cable (el hijo de Cyclops), esconde a una pequeña que puede significar la salvación o el final de la especie mutante, de quienes pretenden darle muerte. Catapultados al futuro, X-Force ha llegado para rescatar a la pareja y llevarlos de vuelta al presente.
¿Cuál es el problema? Bishop, quien recientemente traicionó a los X-Men, ha forjado una alianza con uno de los más nefastos enemigos que han tenido los X. Stryfe, el clon de Cable que goza de todo el poder que el original nunca pudo gozar, vuelve de la tumba y esta vez, no piensa fallar…
X-Force es una excelente colección. Cable, simplemente no tan buena. ¿Qué pasa cuando juntas ambas publicaciones? Sinceramente, eso sólo Dios los sabe, pero de momento no ha estado nada mal.
Parece que los ejecutivos de Marvel le atinaron a una buena idea y han decidido otorgarnos una historia divertida. Con un arte simplemente deslumbrante, X-Force/Cable: Messiah War empieza con el pie derecho. ¿Cómo es que los que toman las decisiones en Marvel se dignaron a realizar una buena obra? Quién sabe, quizás la consciencia (si cuentan con una), les reclamaba compensar al público después de su “Ultimatum” desastre; el chiste es que para iniciar esta nueva saga, lo han hecho bien.
Tienes lo que nunca falta en las historias de X-Force; ¡Mucha sangre y violencia! Además, tienes el peso de todos los últimos acontecimientos en el mundo de los X-Men, desarrollándose plenamente en estas páginas. Me refiero a que está más que en juego la supervivencia de toda una especie (y muy en particular, de una niña sorprendentemente similar a cierta Jean Grey), al menos de paso, quizás por fin se resuelva un poco el destino de un par de personajes y sus respectivos futuros.

Entiéndase así: Cable viene de un futuro espantoso y su enemigo actual, Bishop, también. Ambos provienen de realidades distintas y los dos están decididos a evitar que pasen los acontecimientos que crearon los infiernos de los que provienen. Así que, con esta historia, Marvel tiene la oportunidad de acabar con uno de estos mundos y a mi muy particular modo de ver las cosas; ¡Eso sería genial!
Tienes el futuro de Rachel Summers que es y no es el de Cable, pero que no tiene nada que ver con el de Bishop que sí está relacionado con el de Layla Miller y muy poco con el mundo de donde proviene Dark Beast, que definitivamente, es totalmente distinto al de Old Man Wolverine… por sólo poner unos ejemplos. La cosa respecto a quién proviene de qué universo futuro en el mundo de los X-Men es tan enredada, que resultaría más fácil resolver la crisis económica internacional con un curso de “contabilidad para dummys”, que seguir la ilación de cada personaje.
Así que por única y exclusiva ocasión, Marvel tiene en sus manos una única oportunidad para arreglar un poco el enredijo, acabando con una de estas realidades; ¡La que sea!
Pero algo de mis adentros me dice que eso nunca pasará.
Hablando un poco más del cómic, éste es una introducción y como tal, se presenta con la intención de brindarle al lector un resumen de acontecimientos trascurridos y familiarizar a todos con los protagonistas de la historia. Léase: No pretende ser realmente un número sólido, por sí mismo.
Eso no es necesariamente algo malo; le da la oportunidad a quienes han seguido fielmente las historias de Cable, X-Force y los X-Men, de cavilar un poco más los hechos y quienes no han seguido a puño y letra cada historia, ponerlos rápida y fácilmente al tanto de todo. Sólo comienza a ser un poco repetitivo este asunto; si ya sabes quién es la niña llamada Hope, por qué Cable la protege y por qué Bishop quiere matarla (cosa que ya leí en Cable, X-Force, Uncanny X-Men y hasta en X-Factor), ya estamos exagerando en repetir las razones una vez más.
Los puntos que encuentro extremadamente favorables en la lectura, aparte de la acción y un arte fantástico, son en sí la buena cantidad de repercusiones que habrán para los demás títulos mutantes (si no es que para todo el universo Marvel), una vez concluida la trama. No es sólo el que se definirá si Hope sobrevive durante un tiempo más o no, lo vital aquí es lo que sucederá en el presente.
En el número 13 de X-Force, Cyclops mandó al equipo al futuro y con tal acto, bien pudo provocar la muerte de tres ex Hombres-X. Esto no es sólo importante porque signifique el fin de tres personajes, con tal hecho aumenta la tensión entre el líder de los X-Men y su escuadrón de la muerte, alias X-Force. Y hablando del tema, ¿qué pasará cuando salgan a la luz pública los planes de Cyclops? Sin lugar a dudas, el mundo reaccionaría con horror si se enterara de que los mutantes que tanto odian, tienen una organización que se dedica a ejecutar a sus enemigos en secreto y tomando en cuenta, que todas las víctimas de X-Force a la fecha han sido humanos, no creo que nadie se lo vaya a tomar muy bien.
Esta dificultad, crea un ambiente más dramático en la trama del presente evento y eso, hace más entretenida su lectura. Craig Kyle y Christopher Yost están dándole mucha fuerza a todos los títulos de la saga X-Men, donde aparte de desarrollar ideas entretenidas, las envuelven con diálogos entre divertidos e impactantes, como en este cómic.
Finalmente el arte. Ivan Reis es la clase de hombre que quieres dibujando una saga cósmica cargada de acción, como Green Lantern. Michael Lark es perfecto para un cómic como Daredevil, por sus fantásticas secuencias y ese ambiente a título pulp que imprime en sus páginas. Pero una historia, con el tipo de violencia y ambiente oscuro de X-Force, sólo puede caer en manos de Mike Choi que hace de esta edición, uno de los librillos más asombrosos del mercado. Cada página que ilustra Choi, sabe a gloria y tras presenciar la gran calidad de su obra en X-Force, ya estaba lamentando profundamente el que no se encontrara ocupado con animar a la partida de mutantes homicidas, favorita de todos. Mi alma descansa en paz, sabiendo que se encuentra aquí en este tomo.
Comenzamos nuestra lectura con un breve resumen, cortesía de Scott Summers, alias: Cyclops. En esta sección, se nos vuelven a narrar los acontecimientos suscitados en Messiah War y cómo es que llegamos al punto actual, donde Bishop extermina millones de vidas a través del tiempo, con tal de acorralar a Cable y dejarlo sin salida.
Bishop a su vez se encuentra ocupado, entrevistándose con Stryfe; un clon creado por Apocalypse para ser habitado por el mismo, cuando llegara el momento de abandonar el cuerpo en que se encontraba atrapado. Stryfe es un mutante tipo omega, lo que significa que su poder, es incalculable y lo peor, es que tiene muy buenas razones para exterminar a Cable, X-Force y la pequeña Hope.
X-Force llega al futuro y como pueden imaginar, la vista no es una muy agradable. En un panorama desolador y plagado de muerte, el escuadrón mutante se topa con Deadpool, que ha sobrevivido al pasado de las eras y conserva su fino sentido del humor.
Al final del número, Cable y Fuerza-X se topan frente a frente y en dicho momento, X-Force se percata de que su llegada es parte de un montaje, una trampa donde todos perecerán.
Como soy partidario de la acción, este número se lleva un 8 de mi parte. Fue bueno, mas no excelente como fue el número trece de X-Force.
Sólo un último comentario. Como pueden ver, agregué dentro de la reseña, las tres portadas con las que sale a la venta este cómic. Concedan un segundo de sus vidas a admirar la tercera, obra del satánico Rob Liefeld. ¿Qué notan?
Les daré unas pistas. Wolverine y Cable aparecen de medio cuerpo, de tal manera, que no se aprecian los pies de ninguno de los dos. ¿Por qué? Porque Liefeld, que en algún momento recibió 7 millones de dólares por ilustrar doce números de Heroes Reborn, no sabe dibujar pies. ¡La cosa se pone mejor! Cable trae una inmensa arma, para evitar tener que dibujar una mano… en especial una abierta; ¡Eso le da terror a Liefeld! Para colmo, la portada me parece, es una escena reciclada; o sea, ya había ilustrado a ambos personajes en la misma posición en algún momento.
Pero para que se maravillen más con el inmenso talento de Don Rob Liefeld, les dejo esta imagen donde aparece Obama; ¡Con un arma y sin pies! ¡Sí señor!
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