Reseña: X-Factor No.40 (Marvel)
Miercoles, Marzo 04 2009 Por: Legion
Escritor: Peter David; Arte: Valentine De Landro; Portada: David Yardin y Nathan Fairbairn.
¡En el número anterior de X-Factor se suscitó una escena que haría que hasta tu difunta bisabuela se estremeciera! ¡Fue uno de los mejores momentos en esta saga! Y ahora nos llega el número cuarenta, que para fortuna de todos, resulta imposible que nuestras bisabuelas mueran de nuevo porque de ser así y leyeran la presente volumen; ¡Les juro que la sangre les dejaría de bombear de nuevo!
Había una vez un pequeño mutante que carecía de importancia en el mundo de los X-Men. Se llamaba James Madrox, The Multiple Man y tenía la singular habilidad de crear replicas idénticas de él mismo y nada más que lo hiciera trascendental.
Entonces llegó Peter David (Supergirl, Spy Boy, Hulk) y creó uno de los mejores melodramas súper heroicos que hay con dicho personaje. Madrox fue descubriendo que sus replicas representaban una emoción o actitud específica de sí mismo, así que cuando surgía un duplicado, podía representar el lado amable de su personalidad, el bélico, el amoroso o el “factor-x”; ése que hace las cosas en pos de fomentar el caos y no sigue ningún patrón.
Cuando debutó este cómic y leí el cómo un duplicado de Madrox convencía a uno de los protagonistas de no lanzarse de la cornisa, sólo para ver como lo lanzaba del tejado una vez que el suicida se había acobardado; ¡Quedé enganchado!
Lamentablemente las cosas no podían seguir bien para siempre, cambiamos un dibujante excelente por un par de fracasados y la trama se volvió tan lenta y predecible, que me comenzó a resultar más entretenido ver telenovelas mexicanas.
¡Eso se acabó! El número pasado logró dejar a cientos de coleccionistas con “cara de plato” mientras se preguntaban; “¿Qué DEMONIOS?”. Yo personalmente, me cuestionaba por el contenido de mis cigarros y chequé varias veces no haber consumido la sustancia equivocada. Después cambié de ropa interior, no les pienso contar por qué…
Peter David sabe como disparar las quijadas de la audiencia rumbo al piso cada determinado tiempo. Las sorpresas apantallantes son lo que ha sobrado en X-Factor, pero lo realmente agradable es que todas estas locuras histéricas que idea David, siempre están acompañadas de una fenomenal caracterización que te obliga a ponerte en la piel de los protagonistas.
Con el dibujante Valentine De Landro (Spider-Man loves Mary Jane, Noble Causes, X-Factor Special Layla Miller) de vuelta, las cosas de nuevo marchan muy bien para este cómic. De Landro realiza unos trazos no muy laboriosos, donde la imagen se llega a descomponer y la labor de entintado que se encarga de complementar la obra demerita aun más el trabajo artístico; sin embargo, De Landro y David parecen entenderse muy bien y las escenas que brinda el primero complementan a la perfección la narrativa del escritor.
Hace algunos números atrás, James comenzó a buscar a los duplicados que no habían vuelto, tras haberlos hecho viajar por el mundo años atrás en busca de que una vez que se reintegraran con su persona, trajeran nuevos conocimientos al héroe. Mas o menos por el no.16, Madrox descubrió que una de sus réplicas se había establecido como un hombre religioso y contaba ahora con una familia. ¡Eso fue un notición en su momento! Un ser, en cierto sentido, “artificial”, había logrado formar una familia con la cual era pleno y no tenía ninguna intención de regresar a formar parte de Madrox. En este cómic, este personaje regresa para presenciar la caída final de Madrox.
La conversación entre el clon y el ser del cual proviene es intensa. Madrox está presente para matarse, no pudiendo lidiar más con los horrores que ha provocado, específicamente con el mal que causó en el número anterior.
En las primeras páginas, cuando ambos se encuentran en una sencilla tienda callejera, donde un hombre está apuntando con un arma a su pareja y el intendente al cual envidia debido a que su novia siempre lo compara con él; es sumamente fuerte y está magistralmente lograda, pero el desarrollo de la historia es aun mejor hasta llegar a su conclusión, la cual no pienso revelar pero dejémoslo simple: tengo que lavar más ropa…
¡Que divertido es este cómic! Hay momentos en que una lectura, a pesar de ser vaga y escueta, logra ser intrigante y adentrarte en su contenido de manera “personal”. X-Factor es esa clase de lectura, que a pesar de tener sus malos momentos sabe brillar justo en el momento indicado y dejar al lector, paralizado en su asiento. ¡Este es sin lugar a dudas, mi título mutante favorito!
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