Reseña: Wolverine: Old Man Logan No.68 (Marvel)
Miercoles, Septiembre 10 2008 Por: Legion
Escritor: Mark Millar; Arte y portada: Steve McNiven.
Hay una serie de constantes en el mundo de los X-Men que no importa que pase, una y otra vez se repetirán. ¿Hasta cuando dejarán de morir y resucitar? ¿Cuál de sus villanos no se unirá al equipo? Y claro: ¿Cuántos futuros alternos tendremos que leer?
La serie de Wolverine está dedicada en estos días a presentarnos uno de esos posibles mundos donde el héroe es un anciano acabado, que se niega a como de lugar a hacer uso de sus famosas garras, los villanos gobiernan el mundo y ahora Logan (o mejor dicho; James Howlett) debe encargarse de cuidar a su familia. A falta de dinero y gracias a una deuda con la Hulk Gang, Wolverine está obligado a seguir a un su antiguo compañero Hawkeye en su travesía por los Estados Unidos con el fin de entregar un paquete a cambio de dinero.
Esta serie hasta el momento me daba la sensación de ser un cómic dedicado a tratar de impactar a los lectores con una historia que tenía un aire a teleserie policiaca y un montón de sorpresas que difícilmente causaban entusiasmo. En este número la serie empieza a cobrar sentido, parece que Mark Millar (The Authority, The Ultimates, Civil War) terminó de establecer el ambiente en que se desenvolverá la trama y finalmente se ha enfocado en la desarrollar su historia.
Sinceramente en el interior de esta serie no hay nada nuevo y se siente más como un número de What If, que como una saga “imaginaria” que pueda llegar a cobrar importancia como Kindom Come. Otra cuestión que se está volviendo desagradable, es que hasta el momento no hemos tenido una sola revelación sobre la “gran desgracia” que le aconteció a Wolverine y el escritor sólo nos ha dejado indicios de lo ocurrido número a número.
De ahí en fuera Millar demuestra estar en su elemento con acción rápida y situaciones moralmente ambiguas. La nota más alta es para la increíble labor artística de Steve McNiven (Amazing Spider-Man, Marvel Knights 4, Civil War, Meridian) que realiza un trabajo muy cinemático, plagado de giros de ángulo, acercamientos a la imagen y desarrollos de acción cuadro por cuadro. Es un resultado verdaderamente soberbio.
Tras una plática con Tonya (la alguna vez pareja de Hawkeye y madre de la hija que tuvieron juntos), Wolverine es arrastrado por su amigo al rescate de su hija Ashley cuya vida corre peligro a manos del nuevo Kingpin. Durante esta escena Logan recibe un llavero con el logo de los X-Men de parte de un pacífico Ultron, dicho objeto despierta recuerdos en su memoria sobre su traumático pasado.
Camino a Salt Like City (que es donde se encuentra capturada Ashley) el dúo se topa con los restos de Cedar City que ha sido sepultada bajo tierra por los Moloids (criaturas subterráneas que alguna vez sirvieron a Mole Man, el primer enemigo de los Fantastic Four ).
Una vez arribando a su destino, Kingpin sostiene un espectáculo el cual consiste en una matanza pública. ¿Los implicados? Los compañeros de equipo de Ashley, los nuevos Daredevil y Punisher que mueren de una forma extremadamente violenta.
Hawkeye se introduce dentro del edificio donde tienen capturada a su hija, tras convencer a Wolverine de que lo conduzca al interior. Tras lograr rescatarla y matar al nuevo Kingpin, el héroe recibe una sorpresa mayúscula y es que su hija nunca buscó ser una superhéroe…
¡Pues ahí lo tienen! Un giro cruel del destino y una trama que se presta para muchas situaciones similares. Siempre me han gustado los títulos que son moralmente ambiguos, pues exploran elementos curiosos de la personalidad, Millar sabe bien cómo manejar esa clase de situaciones y extrapolarlas. Esperemos que este título sea una avalancha que valla creciendo en calidad y no sólo una bola de nieve, de momento este número entró entre los cómics que catalogo como “aceptables”.


