Reseña: War of Kings No.6 (Marvel)
Martes, Agosto 25 2009 Por: Legion
Escritor (es): Dan Abnett y Andy Lanning; Arte: Paul Pelletier; Portadas: Brandon Peterson y Mike Choi.
Últimamente el desempeño de los grandes eventos en el mundo del cómic ha dejado mucho qué desear, razón por la cual muchos no esperaban que War of Kings fuera algo más que otro ingenioso método para robarle el dinero a los coleccionistas de una manera descarada. Sin embargo, resultó que esta saga fue SENSACIONAL y en este número donde concluye la guerra entre los reyes, tenemos un final que contraria a todos esos eventos carentes de resultados.
Los imperios Kree y Shi’ar se han enfrascado en una titánica guerra y para frenarla, el nuevo monarca de los Kree (Black Bolt, el famoso líder de los Inhumans) piensa hacer detonar una bomba que transformará en Inhumans a todos los seres del cosmos, acabando así con la diferencia entre especies y propiciando la paz entre las razas, con excepción de los Kree, pues éstos son inmunes a los efectos de la mutación. Sin embargo, Vulcan (el emperador Shi’ar) no piensa quedarse con los brazos cruzados y así es como llegamos a la última batalla entre reyes con un final sumamente dramático y que repercute en terribles consecuencias para todo el universo Marvel. ¡Vulcan contra Black Bolt! Cuando dos pesos pesados como éstos deciden combatir a muerte, pueden esperar todo menos una lucha desilusionante.
Desde que salió a la venta Annihilation, cada uno de los crossovers estelares realizados por Abnett y Lanning (DnA) han resultado ser una experiencia entretenida. Estos creativos tienen muy bien ubicados a cada uno de los personajes que habitan el cosmos dentro del universo Marvel y cuentan con ideas muy divertidas para explotarlos, siendo War of Kings el último ejemplo de su creatividad. Parte del colosal éxito de esta empresa se debe a que ambos desarrolladores han escrito casi toda la saga, y con ello no sólo me refiero a la serie titular y los tie-ins, sino también a los eventos anteriores, permitiéndoles guiar el curso de la trama a su gusto y manera. Esto resulta provechoso pues a la vez, los tie-ins no fueron lecturas obligatorias para poder entender el desarrollo de la historia general y sólo aportaron nuevos trasfondos con qué explotar la conclusión en un futuro, sin dañar el curso de la lectura, independientemente de que publicaciones Nova o Guardians of the Galaxy fueran buenas o no.
La batalla final tiene un corte dramático único, ya que no importa quién gane la lucha entre Vulcan y Black Bolt; cualquiera de los dos que concluya sus planes significa un problema titánico para el resto de la galaxia, pues ninguno de estos monarcas tiene intensiones muy heroicas que digamos.

¡Y la acción! La batalla entre Black Bolt y Vulcan fue una lucha entre iguales en la cual, era prácticamente imposible determinar al vencedor. Aquí ambos personajes se quitan los guantes y comienzan a darse con absolutamente todo lo que tienen a su alcance, resultando ésta una de las escenas de combate más memorables de los últimos meses.
Hay muchos puntos más a considerar a favor de esta lectura. La caracterización de todos los personajes fue excelente y en este número no fueron descuidados los coprotagonistas que concluyen su participación añadiendo nuevas complejidades a la trama. Las intrigas palaciegas que fueron cuidadosamente insertadas en las primeras ediciones de la serie, continúan generando estragos y se abren las puertas para secuencias aun más dramáticas. La conclusión fue tan sorpresiva y bien planeada, que queda mucha tela de dónde cortar y deja suspendida esta saga en un punto emocionante.
Lo único que consideraría desalentador, es que para ser el último número, no fue uno que cerrara con toda la historia. Quedan un par de incógnitas al aire y éstas son de una importancia considerable, pero siendo sinceros esto no me desanima en absoluto; ya está por salir a la venta el epílogo, y salvo un par de escenas que deben ser clarificadas, todo quedó en el debido lugar.
Para cerrar esta crítica, debemos hablar del arte interior de War of Kings No.6, que arrebata por completo el aliento. Para dejar a los lectores con un buen sabor de boca, Paul Pelletier tiró todo lo que podía echarle a este cómic y el resultado son unos paneles súper detallados, con hermosas secuencias. Pelletier se ha ganado mis respetos y de ahora en adelante donde vea su nombre impreso, tendré una buena razón para adquirir ese ejemplar.
Black Bolt se dirige a detonar una bomba cuyo contenido consiste en una impresionante carga de Terrigen Mist, un poderoso componente que muta a los organismos con quienes entra en contacto transformándolos en la especie llamada Inhumans. El objetivo de la misión de Black Bolt es acabar con las diferencias entre todas las razas que habitan el cosmos, y tal misión es una suicida en la que el rey de los Inhumans no teme por su vida a fin de lograr un objetivo más alto que es la erradicación total de la guerra en la galaxia.
Vulcan está perdiendo su dominio sobre el imperio Shi’ar, el cual no tiene un claro sucesor después de que la misión que consistía en eliminar a la ex emperatriz Lilandra fue cumplida con éxito por uno de los miembros de la Fraternity of Raptors (el superhéroe humano llamado Darkhawk, siendo controlado, cumplió exitosamente el encargo). Shi’ar se encuentra al borde de la guerra civil y en medio del conflicto, Black Bolt amenaza con aplastar el poco poder político que queda en manos de Vulcan, así que buscando contener los fuegos de la rebelión y anotarse una victoria decisiva, Vulcan ataca a Black Bolt y una batalla de proporciones titánicas comienza a desatarse.
La lucha entre monarcas es sin cuartel y ambos tienen como objetivo asesinar a su adversario. Black Bolt evita hacer uso de su voz, pues en el momento en que emita un sonido hará detonar la bomba con su contenido en un área donde la Terrigen Mist no podría afectar al universo; sin embargo, muestra ser un adversario al nivel del súper poderoso Vulcan y la lucha se mantiene equilibrada, a pesar de la limitante.
Medusa (la consorte de Black Bolt) se acaba de enterar que para que el objetivo de Black Bolt tenga éxito, es necesaria la muerte del rey, y tratándose de su amado esposo, esto la desbarata.
Crystal por su parte, se encuentra inconforme con la medida adoptada por Black Bolt. No sólo puede resultar en un terrible desastre que lejos de cumplir su cometido haga más próspero el negocio de la guerra, sino que además pone en dificultades al pueblo Kree, que incapaz de evolucionar con el resto de las razas del universo, quedarán relegados a ser una especie inferior. Crystal es en parte la causante de todo este desastre, pues fue su matrimonio con el representante del imperio Kree, Ronan The Accuser, lo que permitió a Black Bolt tomar el trono Kree. Mientras Ronan se encuentra tratando de convencer al resto de la familia real Inhuman de abortar el plan, Crystal toma la decisión de teletransportarse dentro del mecanismo destructivo, salvar la vida de Black Bolt e inutilizar el efecto de la Terrigen Mist.
Por su parte el líder de los corsarios espaciales llamados Starjammers, Havok (el hermano del líder de los X-Men, Cyclops), contempla junto con su pareja Polaris (otra ex miembro de los X-Men con poderes magnéticos) las ruinas del imperio Shi’ar que ha caído presa de una guerra civil que amenaza con destruir esta poderosa civilización. Incapaces de remediar el mal desatado, los Starjammers abandonan los escombros donde entre los restos del trono imperial Gladiator se encuentra sólo con sus pensamientos. Este personaje se ha vuelto uno mucho más interesante gracias al manejo que se le dio con esta saga; de ser una copia barata de Superman, es ahora un hombre que con el fin de hacer lo correcto tuvo que traicionar sus principios, solo para ver fracasar sus planes a pesar de sus buenas intenciones y de todo el poder que detenta en sus manos. Ahora el pueblo Shi’ar busca su auxilio y mientras Gladiator sostiene el cetro de la emperatriz caída, en el trasfondo hay quienes empiezan a corear su nombre con reverencia. Un nuevo monarca ha surgido.
De vuelta con Vulcan y Black Bolt, el combate llega al límite y Black Bolt se ve obligado a hacer uso de sus cuerdas vocales para reducir a Vulcan a una pila de huesos. Crystal se encuentra en el interior de la bomba y logra desactivar los cristales que portan el efecto de la Terrigen Mist, para después pasar a socorrer a su rey. Cuando ambos están por transportarse lejos del arma, Vulcan aparta a Black Bolt y reinicia la batalla, habiéndose recuperado de las heridas gracias a sus increíbles poderes. Es en ese momento cuando estalla la bomba reduciendo a cenizas al 87% de la armada Shi’ar, concediendo la victoria absoluta a los Kree y abriendo un hueco en el espacio tiempo, una mortal cabida de la que cualquier peligro puede emerger y amenazar a una galaxia donde las antiguas potencias Shi’ar, Kree y Skrull son la sombra de la fuerza que representaban antes. Tal es el amargo costo de la guerra.
Las virtudes de War of Kings fueron muchas, empezando por que éste fue en verdad un evento sustancioso que brindó una bocanada de aire fresco a conceptos olvidados o caídos en mal uso como son los personajes que habitan las estrellas del universo Marvel. Me ha sorprendido mucho cómo a pesar de que las series derivadas de esta clase de publicaciones son malas, los personajes que toman papeles protagónicos en éstas brillan, como es en esta ocasión el caso de Gladiator o Crystal, dos actores que meses atrás no podían llegar a importarme menos.
Quedaron muchos temas al aire, una nueva amenaza se ha aparecido, Blastaar y las tropas de la Negative Zone amenazan todos los mundos conocidos, los Nova Corps (las copias baratas al estilo Marvel de los Green Lantern Corps) se encuentran en una nueva crisis y otros tantos temas quedaron en suspenso. Creo que esto le dará nueva vida a todas las series que están vinculadas a las aventuras galácticas de la editorial Marvel, como la venidera Darkhawk que ha obtenido una cierta relevancia con todo el asunto.
No creo que vaya a ser muy espectacular lo que siga a continuación, al menos hasta que Abnett y Lanning se decidan a lanzar un nuevo crossover de esta magnitud; sin embargo, en vía de mientras War of Kings cumplió con todo lo que se podía pedir y por lo mismo le concedo a este número y en general a toda la guerra estelar, un 9 de calificación. Quedé muy satisfecho.


