Reseña: The Walking Dead No.64 (Image Comics)
Viernes, Agosto 28 2009 Por: Legion
Escritor: Robert Kirkman; Arte y portada: Charlie Adlard.
Ésta es la séptima reseña que dedico a Walking Dead, una serie de la que constantemente hablo y suele pasar inadvertida. No obstante, una vez más ahí vamos y tomamos el riesgo de comentar un cómic no muy popular, que vale mucho la pena seguir debido a su gran calidad.
En este número comer carne toma una nueva tonalidad, cuando los perpetradores de tal abominación no son cadáveres ambulantes, sino seres humanos vivos y retorcidos. Mientras la paranoia crece entre los sobrevivientes y éstos se ven perseguidos y acorralados, nuevas desgracias se ciernen en su entorno; sólo que al final, quienes se han hecho enemigos de Rick y los suyos, puede que hayan mordido más de lo que puedan masticar.
Kirkman es el maestro de la tortura, siempre halla formas novedosas con qué martirizar a sus protagonistas y en este número no decepciona, e inclusive nos da una enorme sorpresa desde los inicios de la presente lectura.
Siempre bien argumentado, con personajes sumamente carismáticos por los que es inevitable sentir gran simpatía y un ambiente opresivo único en el mundo del comic book, Walking Dead No.64 mantiene el paso firme que ha llevado esta serie desde el número 42 (con algunas escalas bajas, pero no malas), de no ser por un detalle.
El fuerte de Walking Dead no son las historias de Zombies, sino el drama que viven sus protagonistas, y sería una lectura totalmente asombrosa, de no ser porque tanto sufrimiento a veces llega a ser agotador y que en ocasiones la trama tarda en solidificarse. Realmente, en esta edición no sufrimos mucho de ninguno de los dos problemas, pero no dejan de estar presentes.
De ahí en fuera es un número muy meritorio. Dale hace poco fue capturado por unos misteriosos cazadores que tienen prácticas poco ortodoxas, pero en este capítulo les da una sorpresa a sus captores que es como para vomitar todo lo que comiste desde la guardería. Rick y Abraham continúan en su senda que inevitablemente terminará en un conflicto mayúsculo, y siendo que son los dos líderes del grupo, eso no puede significar nada bueno. Otros protagonistas tienen momentos ejemplares y en general, el número 64 de Walking Dead es una lectura de primer nivel.
Charlie Adlard es un dibujante que he aprendido a respetar al grado en que lo considero uno de los mejores de su gremio. Esta edición de Walking Dead se basó en el diálogo, así que Addlard carecía de oportunidades para sacarle provecho a la trama y aun así, realizó una labor laudable en el reducido segmento que tuvo.
Dale es un hombre mayor y discapacitado, que a lo largo de los 64 números de Walking Dead ha crecido como personaje; lamentablemente, los últimos días no han sido benévolos con él. Se vio forzado a abandonar el hogar donde él, su amada Andrea y los gemelos que decidieron adoptar, podían vivir a salvo de la carnicería en que se ha convertido el mundo exterior, y lo peor es que abandonaron este bastión junto con muchos seres queridos que murieron de formas aterradoras. En el camino, las cosas empeoraron. Tras ser perseguidos, los gemelos murieron uno a manos del otro y el último a causa de un homicida desconocido que sólo puede ser uno de los sobrevivientes (y quien es en realidad Carl, el hijo pequeño de Rick). Ahora Dale ha sufrido otra desgracia y justo cuando se alejaba a escondidas del paradero donde los sobrevivientes se resguardaban, fue secuestrado.
Sus captores son nada más y nada menos que caníbales y acaban de dejarlo sin dos piernas. Mientras el líder de los cazadores de una manera sumamente atenta (y torcidamente aterradora), le explica a Dale el motivo por el que piensan comérselo, Dale estaña en carcajadas… y es que este hombre se guarda una sorpresa. La razón por la que Dale se retiraba a hurtadillas al bosque es que buscaba matarse donde nadie lo lamentara, y eso, a causa de que fue ¡mordido por un Zombie! ¡Sus agresores acaban de consumir carne infectada!
Sorprendidos y furiosos, los sujetos noquean a Dale, mientras en la capilla donde Rick y los demás se ocultan, Andrea vive uno de los momentos más tristes de su vida después de haber perdido a sus dos hijos y de perder al hombre que amaba.
En general, todos en la capilla viven momentos difíciles. Abraham considera que el llanto de Andrea está llegando al límite de su paciencia y eso hace a Rick estallar. Momentos después Abraham explica a su amante (Rosita Espinos) que en realidad, él respeta mucho a Rick y al resto de los sobrevivientes y que no desearía causarles penurias… pero es inevitable que el carácter de ambos hombres choque.
Mientras otros personajes se relacionan (Michonne y Morgan parecen estar a punto de comenzar un romance) o sufren a solas (el pequeño Carl llora en la capilla atormentado por el crimen que cometió), son sorprendidos con el cuerpo inconsciente (y no olviden: ¡Infectado!) de Dale que aparece frente a las puertas de la Iglesia. Rick se percata de que están siendo vigilados y mientras cubre la retirada, Glenn es alcanzado por una bala en la pierna.
Para Abraham es muy evidente lo que está pasando; sus enemigos están jugando con ellos… pero tratándose de este particular grupo de sobrevivientes; ¿Quién es el gato y quién el ratón?
No fue el número más plausible de Walking Dead, pero mantiene la serie en suspenso y para variar, surtida de “sorpresitas gratas”. Mi nota es un 8.5, pero siendo que es un cómic que casi siempre que reseño le concedo un nueve de nota, no me sorprendería que al final de este arco argumental nuevamente quedemos impactados todos los lectores. Como siempre, altamente recomendable; ¿Quién quiere leerla?
Reseñas relacionadas:
The Walking Dead No.61
The Walking Dead No. 57
The Walking Dead No.54
The Walking Dead No.52
The Walking Dead No.50
The Walking Dead No.49
The Walking Dead No.48


