Reseña: Siege: The Cabal No.1 (Marvel Comics)
Viernes, Diciembre 11 2009 Por: Legion
Escritor: Brian Michael Bendis; Arte: Michael Lark; Portada: David Finch y Alan Davis.
Norman Osborn es un hombre con demasiado poder, cuya mano está metida en cada uno de los acontecimientos que ocurren hoy en día en el universo Marvel y es culpable de que prácticamente todos y cada uno de los superhéroes que andan por ahí, tengan un mar infinito de problemas qué encarar. Sin lugar a dudas Osborn es un gigante; pero el refrán dicta que entre más grandes son, más dura es la caída y en el caso de Osborn, estas proverbiales palabras pueden tener un tono profético cuando el susodicho colma la paciencia del Dr. Doom. ¿Quién vivirá para contar lo sucedido? ¿Qué as bajo la manga guarda Osborn? ¿Qué sucede que inevitablemente culminará en un combate épico con los mismísimos dioses de Asgard en Siege?
Lo primero que debo decir respecto a este cómic es que Bendis se luce con las escenas dedicadas exclusivamente a Osborn. Nada dice “lunático peligroso”, como ver a este sujeto sentando en un cuarto oscuro y platicando con un pedazo de tela.
Al igual que Osborn, el Dr. Doom tiene un par de escenas agradables. Lo mismo que Loki, Doom es un villano de otra escala que sus mismos diálogos dejan en claro que no pertenece al grupo y modus operandi de Osborn. La forma en que estalla el conflicto hasta su resolución es agradable en su desarrollo gracias a que Doom mantiene un diálogo típicamente dramático y con un cariz pomposo que le sienta bien a este sujeto. Además, la amenaza que le dedica a Osborn en el cierre de la edición es tan certera y lógica, que al menos a mí me hizo sonreír al dejar de una forma tan clara que haga como haga el ex Duende Verde, está totalmente perdido ante los problemas que se le vienen encima.

Los paralelismos entre los Illuminati y The Cabal de Bendis siguen presentes y son un tema divertido. Podemos ver que al igual que el grupo de héroes, los villanos se ven separados a pesar de tener todos en mente las mejores intenciones de triunfar… el punto es que ninguno es un jugador de equipo y ahí es cuando todo se viene abajo.
De ahí en fuera tenemos muchas fallas. Los que adquirieron esta edición buscando pistas sobre la identidad del arma secreta de Osborn, seguro se llevaron una horrible decepción cuando notaron que todo lo que recibieron fue una figura misteriosa encubierta en sombras. La obviedad es otro campo en el que tristemente la historia puede rayar en lo mediocre. Si ignoramos el hecho de que lo acontecido hasta el momento guarda muchas similitudes con Acts of Vengeance, macro evento Marvel que en la década de los 90tas unió a villanos como Doom y Loki, donde sobraron las traiciones y al final todos descubrieron ser títeres del Dios del engaño, tenemos entonces otro inmenso parentesco con Civil War en la forma en que se desata Siege. Es a tal grado el parecido que Bendis prefirió hacer una referencia obvia a dicha saga en vez de tratar de enmascarar todo el asunto. Quizás ello no es necesariamente malo, sólo es soso y le resta importancia a lo que debería ser un comienzo explosivo para lo que supuestamente será una guerra inmensa.
¡Y he ahí el principal error en este número! Nada hace memorable esta edición de Siege, pues en general no pasa nada del otro mundo. ¿Por qué debería comprar alguien esta edición? Porque en general es una lectura divertida, pero fallida como patada de inicio para lo que es la apuesta principal del primer trimestre del año en Marvel. Parece ser que Blackest Night va a seguir en la cima de los crossovers para inicios del año entrante.
El arte por su parte cumple su misión de hacer la lectura accesible, agradable y amena. Michael Lark es un sujeto con habilidades muy notorias como dibujante. Si se trata de “imágenes bonitas”, este cómic aportó su buena dosis.

Ocasionalmente Norman Osborn se retira a un cuarto aislado y oscuro, donde oculto de todos sus seguidores y en secreto, consulta la opinión de la voz de quien más confía. Es un siniestro murmullo que constantemente retumba en su cabeza y si sus subordinados supieran qué pasa en realidad, muy probablemente Osborn perdería el control de las operaciones que lleva a cabo. ¿Por qué? Porque el consejero de Osborn no es otro que la máscara del Duende Verde, un pedazo de tela que gracias al hecho de que Osborn está completamente demente, tiene vida propia ante los ojos del director de H.A.M.M.E.R.
La máscara tiene un nuevo consejo para Osborn; ¡Deshacerse de Asgard! Este mundo mágico donde habitan los dioses nórdicos, se encuentra anclado al mundo de los mortales y para Osborn el hecho de que los dioses caminen entre la gente es un hecho impactante que debe ser corregido.
La máscara alienta a Norman a hacer algo al respecto y el enfermizo burócrata termina reuniendo a su cábala para poner manos a la obra. Esta “cábala” ha sufrido la traición de White Queen y Namor durante los hechos suscitados en Dark Avengers/Uncanny X-Men: Exodus, pero también ha sido reforzada con la presencia de Task Master; así que sigue gozando de la asistencia de algunas de las mentes más perversas y poderosas del universo Marvel.
Con todos reunidos en su mesa, el primero en tomar la palabra es Victor Von Doom, monarca de Latveria. Éste tiene una demanda para Osborn; dejar en paz al aliado de Doom llamado Namor.
Osborn se niega a cooperar y pronto ambos se arman de palabras y cuando éstas se agotan, Osborn procede a llamar a la fuerza que lo ha apoyado desde el principio de Dark Reign; el as bajo la manga de Osborn cuya identidad es un completo secreto y cuya presencia, hace temblar hasta al mismísimo Loki.
Osborn comanda a su aliado a matar a Doom, quien es derribado por una increíble carga de energía. Con Doom fuera de combate, los tres miembros restantes de la Cábala (Loki, Taskmaster y The Hood) se retiran, dejando a Norman sólo con el cuerpo de Doom.
Cuando Osborn investiga el cadáver, descubre que éste en realidad es una especie de robot que libera varias micromáquinas, las cuales rápidamente destruyen la Avengers Tower. Osborn manda evacuar a todo el personal de la Torre, con lo cual queda sólo a encarar la trampa mortal del Dr. Doom.
En último segundo la vida de Osborn es salvada por The Sentry, quien destruye los mecanismos de Doom salvo un mensaje que el monarca de Latveria le dirige al ex Duende Verde y que dice así: Tu caída está próxima Osborn, tienes más enemigos que aliados y no puedes luchar tantas guerras; crúzate de nuevo en mi camino y morirás.
Acto seguido Osborn trata de obtener el consentimiento del presidente para invadir Asgard y nuevamente recibe una lección de humildad en el momento en que el máximo dirigente de los E.E.U.U. le recuerda quién manda y le corta las posibilidades de asaltar la tierra de los dioses. Eso deja a Osborn en manos de Loki, quien sabe cómo originar una guerra.
En las escenas introductorias al macro evento llamado Siege, podemos ver en qué consiste el plan de Loki. Un grupo de súper villanos llamados los U-Foes son enviados tras de Volstagg, uno de los así llamados “tres guerreros” y fiel seguidor de Thor. Volstagg es engañado y forzado a confrontar al cuarteto de súper villanos, que en combate con el dios terminan matando a todos los asistentes a un partido de baseball. ¡Osborn tiene el pretexto que necesita para agredir a los dioses!
Para ser el debut de lo que será la nueva súper crisis en Marvel, no hay ni fuegos ni centellas y la falta de espectacularidad hacen que de entrada esto no prometa mucho más allá de regresar a los Avengers clásicos Thor, Iron-man y Captain America (el último personificado por Steve Rogers) a una misma serie de publicación mensual. Con tales expectativas y un gran listado de decepciones, más le vale a Bendis rendir resultados o al menos yo, comenzaré a correr lejos de los crossovers que lleven su firma.
La calificación para esta edición es un 8.0 y advierto, es un cómic que tiene todo el sello característico de Brian Michael Bendis y por tanto, quienes disfrutaron de Secret Invasion y labores similares elaboradas por este hombre, estarán más que felices con esta historia. Si por su parte como yo, deseaban ver que las cosas fueran más intensas para tratarse de un evento importante y esperaban que Marvel se pusiera las pilas frente a la dura competencia que tiene en estos días, notarán que todo sigue igual por estos rumbos. ¿Soy el único que piensa que eso es algo malo?
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