Reseña: Siege No.1 (Marvel)
Viernes, Enero 08 2010 Por: Legion
Tras siete largos años en producción (según clama la propia publicidad de la compañía), llega Siege, el macro evento Marvel para este año que desembocará en la inevitable caída de Norman Osborn y el reencuentro de los tres Avengers más importantes; Thor, Iron-Man y Captain America.
En esta primera edición, Norman Osborn se encuentra cada vez más cerca del límite de la razón y sabe que para poder mantener su imperio, necesita realizar un acto de titánicas proporciones. Afortunadamente, Asgard se sitúa en territorio norteamericano y representa la mejor oportunidad para Osborn de hacerse con el control absoluto de la seguridad nacional para hoy, mañana y siempre. Mientras el demente ex Duende Verde inicia el asalto a la mágica tierra de los dioses nórdicos, hay quienes se preparan para defender aquello que es justo.
Siege se encuentra en la delgada línea entre ser una lectura divertida o ser una patética, gracias a que Bendis se las ha ingeniado para armar una saga más simple que un vaso de agua, y eso deja lugar a méritos y defectos.
Por el lado bueno tenemos el trabajo de Olivier Coipel, que para esta clase de publicaciones cuyo fin es ser emocionantes, es el hombre adecuado. Quizás no tan bueno como Ivan Reis, Olivier Coipel no se queda muy atrás en hacer de Siege un paseo lleno de acción y emociones fuertes.

Otro detalle agradable es que esta vez el escritor no se puso a hacer promesas respecto a lo mucho que cambiaría el universo Marvel con esta historia, lo fascinante que serían las implicaciones que deje al aire e inclusive, dejó de tratar de armar un trasfondo sobre elaborado y salta directo a la acción. ¡Y eso es lo que más me gusta! Olvídate de decenas de páginas en donde vemos cómo creció Osborn, cuando su papá le compró unos patines, el cómo se enamoró de una chica en la universidad y toda esa clase de patrañas que buscan justificar cómo es que el villano terminó siendo tan malo; Bendis sabe lo que su público espera y en lugar de poner pura basura que sirve de relleno, Thor recibe la paliza de su vida.
Y ahí radica el fuerte de Siege, la cual sólo pretende ser una batalla campal en la que los más grandes héroes de Marvel van a volver para poner las cosas en su lugar, después de que el universo Marvel se volviera un lugar más oscuro con la llegada de Osborn al poder.
Por otro lado, me gusta que los grandes eventos de las compañías tengan más trasfondo y dejen implícitos males que hagan del desarrollo de la saga algo más emocionante. Blackest Night no ha fallado en ese sentido; edición a edición del macro crossover de DC puedes estar seguro que tendrás grandes batallas, momentos trágicos, excelentes caracterizaciones y al final, una sorpresita para que sigas leyendo el siguiente tomo con muchos ánimos. Aquí no hay trasfondo, Osborn simplemente quiere destruir Asgard y hace de todo para poder hacerlo, hasta revelarse a las órdenes del presidente.

Eso me parece una pésima idea. Osborn es un villano que he llegado a respetar porque es un gran estratega y un criminal que planea detenidamente cada uno de sus pasos. Desde que llegó a comandar todas las fuerzas militares de su país, todo lo que ha hecho es reforzar su imagen de ser frío y calculador. En Siege, Osborn es un idiota demente que Loki manipula con toda facilidad; ¿Desde cuándo Osborn es tan maleable? En vez de parecer una gran amenaza, Osborn se ve patético, atemorizado, paranoico y asfixiado por el férreo control que tiene sobre un personaje que resulta ser exactamente la clase de aliado del que Osborn debería estar prevenido. Una y otra vez Norman ha hecho mención al título de Loki “amo de engaño” y cuestionado la alianza entre ambos, pues se supone que bien sabe que no puede fiarse de él. ¿Cómo es que cayó tan fácilmente en sus redes?
Esta pésima interpretación de este antagonista no es la única que resalta; prácticamente nadie actúa acorde a su personalidad. Los diálogos de Loki no tienen la gracia que suelen tener en las páginas de Thor, Ares es convencido de invadir Asgard a pesar del férreo código de honor que distingue al dios de la guerra y además, Osborn persuade a este sujeto en apenas una página de ir a destruir a algunos de sus mejores amigos. Peor aún es cuando, también en una sola página, Osborn convence al resto de los Dark Avengers de ir tras la cabeza de Thor y los demás dioses. ¿Qué tienen que ganar con eso los Dark Avengers? Osborn les promete su libertad si deciden ayudarlo en destruir Asgard, pero para ser sincero, no me parece que los Dark Avengers vivan atrapados y si algo he aprendido de las series en que han aparecido estos villanos, es que hacen prácticamente todo lo que quieren y no necesitan la autorización del ex Duende Verde para seguirlo haciendo.
Finalmente, Bendis abusa de la cuestión por la que ha sido sumamente criticado en la elaboración de otras sagas como House of M y Secret Invasion; su tendencia obsesiva a comprimir y descomprimir la historia. Todas las incoherencias que acabo de criticar y otras peores que se presentan, es porque a Bendis le urge llevar a sus personajes a la lucha y no quiere hacer el mayor esfuerzo en justificarla; ¡Sólo quiere que corra la sangre! Por otro lado, nos brinda un montón de páginas que no sirven de nada, como el Captain America viendo la tv. ¿Cómo se supone que un tipo viendo la tv en una pijama azul y enojándose por lo que ve debe dejarme emocionado por lo que sucederá en el próximo número? Fue la conclusión más anticlimática que se le pudo haber ocurrido.

Norman Osborn y Loki planean cómo justificar ante los ojos de los superiores de Osborn una invasión a Asgard. Osborn siente que necesita encontrar la forma de recordarle al mundo cómo llegó al poder, librando a la humanidad de otra gran amenaza como fueron los Skrull y para ello, ha elegido a Asgard como campo de batalla. Loki se trae entre manos algo, y entre ambos mandan a los U-Foes tras de Volstagg, dando lugar a que en la lucha mueran cientos de inocentes. Justo como en Civil War.
Hecho esto, Osborn siente que ya tiene un pretexto para agredir a Asgard, y sin pedir autorización de presidente comienza a organizar la lucha. Mientras la secretaria de Osobrn (Ms. Hand) trata de explicar al líder de la nación lo que hace Osborn, éste convence a Ares de luchar contra sus hermanos dioses jurándole que es por el bien del mundo, ya que Loki es ahora quien manda en esta tierra. Posteriormente Osborn habla con los demás Dark Avengers de unirse a la lucha, prometiéndoles su libertad a cambio de su ayuda.
Y así comienza la batalla. Balder (actual soberano de Asgard) es advertido por Loki de una posible invasión, pero justo en ese momento Sentry comienza a destruir el palacio donde Balder habita.
Tony Blake se percata de lo que pasa y le avisa a Maria Hill (la ex directora de S.H.I.E.L.D. y guardiana de Tony Stark) que deben abandonar el pueblo donde están junto con Tony. Momentos después Blake se transforma en Thor, quien corre a socorrer a sus hermanos en Asgard, sólo para ser dominado por Iron-Patriot, Moonstone y los U-Foes.
El cómic termina con Steve Rogers vistiendo el traje de Captain America, viendo cómo Thor es golpeado con absoluta brutalidad por Osborn y su gente. ¡La lucha comienza!
Quizás este cómic hubiera resultado mejor si no fuera tan pequeño. Las primeras 8 páginas ya habían sido publicadas en Siege: The Cabal; el resto de la lectura está sumamente comprimida y el material adicional (que son los planes de guerra de Ares), son muy pobres y poco interesantes. Mi calificación es un 7.5. Los que son muy fans de los eventos Marvel se van a divertir con éste, los que no, lo mejor es que esperen a ver si levanta esta lectura, pues en caso contrario puede que terminen decepcionados.


