Reseña: Locke & Key Head Games No.3 (IDW Comics)
Martes, Marzo 17 2009 Por: Legion
Escritor: Jor Hill; Arte y portada: Gabriel Rodríguez.
Hasta el momento, la familia Locke había vivido los horrores que inundan sus vidas individualmente, a partir de este número sin embargo, ya nada queda oculto y los traumas que han cambiado el curso de sus existencias, junto con el horror sobrenatural que la mayoría de los miembros niega, salen todos juntos a la luz. Los tres Locke más jóvenes, ahora deben decidir qué hacer, en un mundo donde lo extraordinario existe y sus vidas, todavía corren peligro.
Al principio, cuando se publico la primera parte de Locke & Key, la trama giraba en torno al regreso de un homicida serial adolescente, que estaba dispuesto a todo con tal de obtener una llave que se encontraba en posesión de los Locke. La serie fue fantástica, pues pocos medios literarios exponen con tanta claridad el trauma por el que pasan las víctimas del secuestro o en general, la violencia desatada.
Era imposible no sentir cierta empatía por los protagonistas de la historia. Los tres hermanos, aportaban una visión distinta del sufrimiento humano y cómo lidiar con éste.
Tyler, el hermano mayor, vivía con la culpa de la desgracia acontecida en su familia, encontrándose retraído en su propio dolor. Kinsey, la segunda hija del matrimonio Locke, buscaba “desaparecer”, incapaz de afrontar el sufrimiento y terror que les había producido el psicótico homicida Sam Lesser. El hermano menor, Bode, también había encontrado como alejarse del mundo cotidiano, refugiándose en su imaginación.
Y de ahí empezó la trama sobrenatural. Bode fue descubriendo cosas fuera de lo ordinario, alrededor de la propiedad de la familia. Una extraña mujer vivía en el pozo de la casa, encerrada por una llave a la que sólo Bode le daba cierta importancia.
Otras llaves se encuentran regadas alrededor de la zona y cada una, guarda un poder misterioso que la ahora liberada criatura del pozo codicia. Muy en especial, una llave negra con el símbolo de omega, cuyas propiedades son desconocidas hasta la fecha.
Mientras la trama se mantiene lejos de lo sobrenatural, el cómic ha brillado por la caracterización del drama y la violencia que Lesser desató; este último sujeto, en verdad era conducido por una locura aterradora. Pero Joe Hill parece atado a la sombra de su padre (Stephen King), e invariablemente, su trama regresa siempre a la perspectiva extraordinaria.
Después del primer número de Locke & Key: Head Games, el lado fantástico de la historia se ha vuelto más interesante, pero sinceramente, es la cotidianidad donde el escritor rinde su mejor labor. Una historia de horror, por más impactante que sea su contenido, estremece al lector a través de las reacciones de los personajes que experimentan el terror directamente, eso transmite la sensación de miedo e inseguridad y esa es la materia que domina Joe Hill, como sólo los grandes pueden.
La presente esta edición de Locke & Key no aporta mucho en materia de terror, pero si aporta más suspenso a la serie para desencadenar un maremoto de emociones escalofriantes en posterior. Todo aquel que lea este número, puede leer entre líneas el desastre que se avecina.
Sin embargo, con todos los inmensos logros del escritor, lo más espectacular que da Locke & Key es el arte. Gabriel Rodríguez entrega lo mejor de sí en este número en particular, hay unos hermosos paneles que me vi obligado a admirar por cinco minutos detenidamente, para absorber todo el material ilustrado. Perfectamente bien orquestadas, no hay una sola escena que no me quitara el aliento.
Bode encontró una llave que al insertarla en la nuca, le permite literalmente abrir su cráneo, exponer una especie de mundo imaginario con el contenido de su cerebro y sacar a placer información o incrustar más datos en éste.
No aguantando las ganas de compartir su descubrimiento, le muestra al resto de su familia lo que sucede. La madre de Bode reacciona como si nada pasara; al parecer, su mente se niega a procesar los hechos. Pero sus dos hermanos mayores ¡se vuelven locos!
Tras experimentar un poco, metiendo un libro de cocina en la cabeza de Bode, los tres Locke descubren que el menor de ellos repentinamente es un experto en el arte culinario.
Este maravilloso descubrimiento les obliga a confrontar los dramas acontecidos en su vida. Tyler estuvo muerto durante un breve tiempo al final de la primera mini serie de Locke & Key, pero nunca asumió que hubiera pasado algo más allá de lo ordinario y que todo, era sólo un juego de su imaginación. Sin embargo, con su hermano menor andando por ahí con el cráneo abierto, se ve obligado a reconocer que algo extraordinario aconteció.
Bode les había advertido a sus dos hermanos sobre la dama del pozo, pero ambos pensaban que era resultado de su asombrosa imaginación y no, un mal físico que amenazaba sus vidas. Ante los hechos, tanto Tyler como Kinsey, admiten que los males en su vida no han acabado.
Los dos hijos mayores del matrimonio Locke comienzan a considerar el reunir más llaves así como prepararse para futuros altercados. Bode incrusta “El Príncipe” de Nicolas Maquiavelo en su cabeza (para ahorrarse la necesidad de hacer la tarea) y posteriormente se dirige a clases. En esta última escena, Tyler demuestra sus nuevos asombrosos descubrimientos en clase, donde su mejor amigo se ve asombrado con la celeridad con que digirió los datos. Tyler no lo sabe aun, pero su querido amigo es en realidad su peor enemigo.
Sin duda, Locke & Key como colección, tiene la fuerza suficiente como para hacer frente a cualquier otra publicación en el mercado. Cuando pienso en esta saga, invariablemente viene a mi mente la comparación con otra serie de horror que disfruto por estos días; me refiero a House of Mystery, otra saga soberbia de la cual espero volver a a hablar pronto.
Aunque House of Mystery es sumamente agradable, en mi mente todavía están frescas las escenas más impactantes del primer volumen de Locke & Key, así que de momento mi “gallo”, referente al generó del horror y suspenso, es la presente Locke & Key. Sólo espero sinceramente que Joe Hill supere el trauma que tiene respecto a su figura paternal, y nos brinde más escenas mundanas que ambientes fantásticos… sinceramente le temo más a un mal más físico como un asesino serial, que un ser de ultratumba.


