Reseña: Fantastic Four No.575 (Marvel)
Jueves, Febrero 04 2010 Por: Legion
Escritor: Jonathan Hickman; Arte: Dale Eaglesham; Portada(s): Alan Davis, Mark Farmer y Javier Rodríguez.
Parece que tras muchas decepciones, Fantastic Four es un cómic que al fin ha encontrado el escritor adecuado; Jonathan Hickman, quien combina el drama familiar que cabe esperar de esta serie con conceptos locos de ciencia ficción y conflictos de escalas cósmicas.
Mole Man visita a la familia fantástica no para destruirla, sino para hacerles una humilde petición: ¡Salvar su reino subterráneo de sus propios pobladores! ¿Pero qué hay de interesante tras esta idea? Aquí comienza lo que será un gran conflicto dentro de esta colección y que promete, será un evento digno de recordarse.
Los Fantastic Four muchos años atrás me parecieron una serie divertida gracias a las ideas locas e innovadoras de John Byrne, pero con el paso del tiempo dejó de ser de mi interés, debido a un montón de fracasados que se lucieron en hacer de cómic una experiencia aburrida y fastidiosa. Ahora que Jonathan Hickman ha tomado las riendas de Fantastic Four, nuevamente está surgiendo en mí el interés por esta familia de superhéroes que súbitamente han recuperado parte de la gala que ostentaban en los días de Byrne: la sicodelia, los conflictos masivos, las relaciones intrafamiliares y la acción incesante.

Esta edición maneja una serie de conflictos que son un gancho seguro para el lector regular de Fantastic Four. En el número previo se nos habló de un venidero conflicto entre cuatro ciudades y en esta ocasión conocemos la primera, que es el resultado de los experimentos realizados por High Evolutionary. La consecuencia de éstos fue la evolución de unos seres llamados Moloids, los cuales ahora poseen un alto nivel de raciocinio. El dilema moral que levanta Hickman con estos hechos es excelente; antes los Moloids vivían en una sociedad pacífica y armoniosa gracias a que en esencia eran criaturas simples, pero ahora su mundo se desmorona debido a que se encuentran abandonando a aquellos de su especie que no han tomado su forma estética, demostrando así una crueldad insensata sólo comparable a la de los seres humanos.
Durante el recorrido de las páginas se nos revela el sorprendente destino de Galactus, una nueva civilización emerge en medio del universo Marvel y tenemos un fantástico acercamiento a la mente de The Thing (“la Mole”), que además resulta muy conmovedor. ¡Todo en un mismo número!
Al arte es otra cosa colosalmente fantástica. Dale Eagleshamcontinúa dibujando a Reed Richards y Johnny Storm como si éstos fueran adictos a los esteroides, pero salvo ello, las splash pages dedicadas a la llegada de Mole Man o el destino final de Galactus son dignas de póster.

Tres extraños consiguen abrirse paso hasta el Lobby del edificio Baxter, residencia de la familia más famosa del planeta. Una vez que éstos tres son identificados como Moloids es que se abre paso su gran maestro, Mole, quien acompañado de una de sus titánicas criaturas de inframundo viene a rogar a los Fantastic Four su cooperación antes de que dos mundos queden destruidos.
Mole Man le revela a los fantásticos su predicamento: High Evolutionary abandonó una urbe subterránea que con el paso de tiempo fue ocupada por los Moloids. Aquellos Moloids que se quedaron a residir en la ciudad fueron mutando hasta tomar una forma similar a la humana, acompañada de un súper intelecto. Ahora estos nuevos Moloids piensan abrirse paso hasta la superficie y ello puede provocar una catástrofe sin par, por lo que la ayuda de los Fantastic Four es necesitada con urgencia.
Durante el descenso podemos ver una imagen de la tumba de Galactus, sepultado kilómetros bajo la superficie por el mismo Reed Richards. Mientras los lectores nos quedamos con la duda de cómo demonios semejante fuerza de la naturaleza fue a parar a ese lugar, The Thing comienza a discutir con Mole Man. Thing piensa que Mole Man trama algo y que está preocupado porque sus esclavos al fin se liberen, pero Mole Man le revea a The Thing el destino de los hijos de estos nuevos Moloids, los cuales por alguna razón mantienen una forma idéntica a la de los Moloids de antaño, y por eso los nuevos, con una forma claramente humana, los abandonan cruelmente a su destino. ¿Qué es mejor entonces para los Moloids? ¿Una vida donde no perciben las cadenas u otra en la que el interés personal está por encima del comunitario?

Arribando a la ciudad, The Thing salta fuera de la nave de los Fantásticos en tanto la ciudad emerge. Su intención es rescatar a los niños que han sido abandonados y encuentra encerrados dentro de una caja con barrotes, donde reciben el mismo trato que bestias. Mientas The Thing comienza a mutar a una forma más inhumana, la ciudad termina de abrirse paso hasta el mundo exterior sin necesidad de ninguna ayuda.
Ahora existe una nueva civilización conviviendo con la humanidad, la cual responde a las demandas de los habitantes de esta urbe (denominada: “Ciudad Eterna del Alto Evolucionario”) delimitándola y prohibiendo su acceso al exterior.
¡Esto es divertido! Fantastic Four está volviendo a ser una publicación llena de ideas locas y fascinantes a las que yo sencillamente podría hacerme adicto de continuar a este ritmo. Mi calificación es un 9.0 pero advierto que éste no es un trago que crea yo, pueda ser de gusto de todos. Sugiero acercarse a la serie y echarle un vistazo para ver qué tan de tu agrado puede ser antes de saltar a una suscripción mensual o algo similar.
Sólo me resta decir que éste es el primer ladrillo sobre el que el escritor piensa armar un gran evento y al menos yo, ya me encuentro muy curioso por saber para dónde vamos. Los que quieran darse una idea, aquí les dejo la imagen publicitaria que como pueden ver, es bastante enigmática.
Reseñas relacionadas:
Fantastic Four No. 571
Justice Society of America No.18
Justice Society of America No.17
Justice Society of America No.16
Secret Warriors No.6
Secret Invasion No. 8
Newuniversal: Shockfront No.1
Newuniversal: Shockfront No.2
Red Mass From Mars No.2
Eternals No.1


