Reseña: Fantastic Four No.571 (Marvel)
Viernes, Octubre 09 2009 Por: Legion
Escritor: Jonathan Hickman; Arte y portada (s): Dale Eaglesham.
Sinceramente había estado muy decepcionado del desempeño de los Fantastic Four de un tiempo para acá, así que cuando me enteré que Jonathan Hickman, escritor cada día más cotizado en la industria y Dale Eaglesham, artista que me maravilló con su labor en Justice Society of America estarían juntos, bueno, en ese instante supe que tomaría esa edición en que debutaran pasara lo que pasara.
¡Y ha resultado un buen trabajo! El número anterior quizás fue algo flojo en lo que se preparaba el trasfondo pero en éste entramos de lleno a un mundo de eventos disparatados, imposibles y hasta cierto punto ridículos que no obstante son sumamente divertidos. Reed Richards (el afamado Mr. Fantastic de los Fantastic Four) ha sido invitado a formar parte del High Council, una agrupación de distintas versiones del mismo Richards que a través del tiempo y el espacio van trasformando mundos inertes en paraísos terrenales, recreando universos y combatiendo armadas de Silver Surfers, todo en beneficio de la humanidad. Para tomar su decisión, Richards se ve forzado a ver lo peor y lo mejor del Concilio y tras hacerlo; ¿Se unirá a esta agrupación?
“Yo no creo en el homicidio, pero esta mañana ayudé a matar a Galactus de la tierra 2012”. Con estas sencillas líneas comienza la edición no. 571 de Fantastic Four que es absolutamente grandiosa.

Tras muchos años trascurridos, finalmente es que nos llega una buena serie dedicada a los Fantastic Four. Jonathan Hickman no nos bombardea con intrigas políticas, trasfondos oscuros o elaboradas tramas seudo intelectuales como suele hacer en sus publicaciones, sino que se enfoca a desmenuzar el alma de Reed RIchards y exhibirla, en tanto nos maravilla con ideas tan alucinantes que sólo pueden ser plasmadas en un comic book.
Hickman parece comprender muy bien qué son aquellas cosas que hacen hacer click en el reloj interno de Reed Richards. El personaje entra en una terrible dificultad; ¿Conservar a su familia o resolver todos los problemas en el universo? Éstas son las constantes en la vida del héroe y están perfectamente enfocadas en el mundo de aventuras de los Fantastic Four, los cuales más que caracterizarse por ser un equipo de superhéroes, ostentan la fama de ser una súper familia.
Y es en esa dinámica donde esta serie da frutos. Hay conversaciones entre los miembros de la familia muy vívidas y agradables que hacen la lectura un tanto más humana, en contraposición con el High Council, que es una agrupación plenamente enfocada a su trabajo y tan maravillosa que sale de las barreras de lo ordinario y es en sí una fuerza por encima de los hombres.
The Council es un magnífico elemento narrativo que afortunadamente Hickman no está transformando en una agrupación maligna a pesar de que el Concilio es plenamente capaz de realizar actos éticamente reprochables. The Council trabaja sin descanso en perfeccionar todo el cosmos y aparte de dedicarse a alimentar cada vida en la creación, también se encarga de lobotomizar a aquellos que considera un riesgo para sus planes. La ambigüedad de esta agrupación suma un nuevo elemento dramático al mundo de los Fantastic Four y el entorno en que se envuelve esta idea es uno divertido.
Realmente el principal defecto en este cómic (fuera de que no se trató de una historia de los Fantastic Four, sino de Reed Richards), radica en la colaboración de Dale Eaglesham. Eaglesham hizo un muy buen trabajo con la Justice Society así que es de esperarse que su aportación en Fantastic Four sea igual de buena y se puede decir que lo es, excepto porque en esta ocasión es demasiado notorio que dibuja a cuanto personaje puede como una masa de músculos. Que sujetos como Reed Richards o Johnny Store tengan más pectorales que un físico culturista, termina haciendo ridículas sus apariciones.
La historia comienza con la reflexión de Richards que ya mencioné, seguida de un combate campal entre miles de Mr. Fantastic y un Galactus acompañado de varias copias del Silver Surfer. Esta escena inmediatamente dispara la imaginación del lector y lo prepara para un viaje alocado y fantástico; pero antes podemos ver la contraportada de esta alucinante historia reflejada en un desayuno familiar al estilo Fantastic Four.
Los Cuatro Fantásticos están reunidos degustando sus alimentos por la mañana y preparando la fiesta de cumpleaños del mayor de los hijos del dueto fantástico, Franklin. Mientras todos conviven de manera natural, Richards se mantiene apartado sin tener ni idea de qué pasa a su alrededor. Terminado el desayuno Susan lo confronta, pero Reed la sorprende adelantándose a sus palabras y luego pidiéndole una semana para concretar su labor actual (la cual Susan desconoce por completo).
Hecho esto, Reed regresa con el Concilio y uno de sus miembros le muestra las posibilidades benéficas ende mantener una alianza conformada por distintas versiones del hombre más brillante del universo, mostrándole el poder que tiene el Concilio para alimentar a todos los seres vivos.
Momentos después Reed presencia los horrores que comete el Council con la finalidad de evitar que sus grandes logros sean aplastados por la amenaza más poderosa que conoce la creación; ¡Victor Von Doom alias el Dr. Doom!
Resulta ser que de todos los peligros que hay en el cosmos, ninguno es más grande que Doom y por tal razón es que los miembros del Council buscan a las copias de dicho villano y matan sus funciones cerebrales convirtiéndolo a él y todas sus versiones existentes en cuerpos sin alma.
Al final, Reed es confrontado con la decisión de unirse al Council y abandonar a su familia o seguir con sus aventuras al lado de los Fantastic Four. Después de operar un universo y salvar ocho billones de personas Richards llega a la conclusión de que su lugar es al lado de donde puede hacer mayor bien por el cosmos y opta por unirse al Council justo cuando este cuerpo de brillantes hombres es atacado por fuerzas semejantes a deidades; ¡Los Celestials!
Hay una gran variedad de cómics en el mercado pero me atrevo a decir que ninguno desafía a la imaginación como éste, una serie que saca al niño que llevamos dentro. Mi nota final es un 8.5 por ser divertido y original; ¿Ustedes qué opinan?
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