Reseña: Fables No.88 (DC Comics/Vertigo)
Martes, Octubre 06 2009 Por: Legion
Escritor: Bill Willingham; Arte: Mark Buckingham; Portada: Joao Ruas.
Aquéllos que no se han dignado a tomar una copia de Fables después del desastroso crossover que tuvo (y de una vez aclaro que nadie los puede culpar por haber abandonado la serie si tal fue el caso), les traigo buenas noticias; ¡Esta colección ha vuelto a su agradable cause!
A los que no estén familiarizados con Fables les recuerdo que este cómic ha sido una de las mejores publicaciones de la presente década y en sus páginas, los protagonistas son aquellos personajes que conocimos a través del mundo de los cuentos de hadas. Pueden ver a seres tan famosos como Cenicienta, Mowgli o Blanca Nieves en el interior de este cómic, al igual que algunos actores más genéricos como Bigby el Lobo; aquél que no sólo es el azote de los tres cerditos y de Caperucita Roja, sino en general una representación de todos y cada uno de los lobos que merodean el bosque en el mundo de las historias infantiles.
Un personaje así es Frau Totenkinder, la bruja genérica que maldijo a Bestia y trató de devorar a Hansel y Gretel. La guardiana de las fábulas exiliadas, Totenkinder ha sido una fuerza positiva a pesar de tratarse de una anciana con poderosos impulsos homicidas. Presintiendo que ha llegado el final de su historia personal; Totenkinder se prepara para la última batalla tomando sus armas ancestrales y revelando su verdadera forma. Mientras esto sucede, más eventos se desenvuelven en el trasfondo; ¿Qué fue de Geppetto? ¿Qué les ha preparado el destino a Bella y Bestia? ¿Cómo saldrán las fábulas de sus presentes penurias económicas?
Estoy deslumbrado con la calidad de esta edición de Fables, pero antes de pasar a comentarla de lleno hablemos de quién es exactamente Frau Totenkinder. Hasta el momento sólo sabíamos que Totenkinder era una bruja genérica que había sido rescatada del horno donde había sido encerrada para su muerte por Rose Red y su hermana Blanca Nieves, que guardaba varios secretos y entre ellos se encuentra uno tan terrible que la Fábula llamada Kay prefería arrancarse los ojos con un cuchillo que estar pensando en ello. Ahora finalmente tenemos información concreta respecto a su verdadera naturaleza.
Totenkinder es la bruja asesina de niños que ha merodeado en los mitos de la humanidad desde tiempos inmemoriales. Es aquélla culpable de encerrar a Rapunzel, de proveer manzanas envenenadas, de devorar niños atrayéndolos con casitas de caramelo y en general, toda aquella mujer que sacrificó la vida de su hijo.
Willingham además nos determina el futuro de Totenkinder de una forma muy subjetiva. Así como al verano le sigue el otoño y luego el invierno, Totenkinder también tiene una senda que está obligada a seguir. No es destino, es el curso natural de su existencia y se nos revela a través de los nombres de sus herramientas; hambre (hunger), juicio (judgment), encuentra caminos (pathfinder), captura (capture), refugio (refuge), maldición (dammnation), arrepentimiento (regret) y pena (burden).
Para mí, Totenkinder ha sido el personaje favorito dentro de las páginas de Fables. Siempre un paso adelante del resto de las fables, su labor es incomprendida, sus caminos son retorcidos y sin embargo, su tarea es vital para la supervivencia de todos aquellos a los que Totenkinder resguarda a pesar de antiguas enemistades. Ha sido la fuerza que ha salvado a todos los demás ex habitantes del mundo de la fantasía y ahora su historia toma un nuevo curso.
Empero, el destino de Totenkinder es sólo una pequeña pieza del gran engranaje que representa la narrativa de Willingham. En la edición anterior de Fables, el escritor dejó claro que el Gran Crossover de Fables era materia que quedaría en el olvido y afortunadamente así ha sido, atrás ha quedado para ser olvidada y Willingham ha regresado su publicación a los elementos que la han hecho famosa; narrativas de cuentos de hadas modernos, con fuertes elementos folclóricos fáciles de identificar por cualquier lector que entremezclan el drama con la moraleja. ¡Y qué bien funcionan este tipo de relatos! Apenas unas páginas del presente número y ya me encontraba sumergido de lleno en su desarrollo de una manera que no me había pasado desde la publicación del no.75.
Personalmente me encontraba muy desanimado con el futuro de esta saga, no sólo por las fallas que ha venido presentando últimamente y la reiteración de ciertos temas que ya me tienen cansado, sino más que nada por la declaración del escritor durante la Comic-Con 2009 que habrían “100 números más de Fables tras la publicación del no.100”. Una de las cuestiones que me hacen preferir las historias de Vertigo por encima de cualquier otra editorial es la periodicidad de sus títulos. Un cómic empieza y con la notoria excepción de Hellblazer, sabes bien que concluirá. Esto es fantástico no sólo porque tarde o temprano tienes la trama completa, sino porque permite a los escritores exprimir sus mejores ideas hasta que no hay más, evitándonos las muchas decepciones que llegan a dar las colecciones que no tienen fin y siguen y siguen a pesar de que los equipos creativos que las manejan no sepan qué hacer con ellas.
200 comics de Fables me suena excesivo y recuerdo bien el caso de Sandman, donde no todo fue bueno cuando hablamos de los tie-ins. Ignorando esos pronósticos tan sombríos, al menos hoy por hoy Fables está que arde con sus fantásticas representaciones de los seres míticos con los que crecimos en nuestras infancias.
El arte de Mark Buckingham es una cuestión que me sorprende a la fecha. El sujeto se ha hecho plenamente digno de los premios que ha recibido durante su carrera porque en sí su obra es alucinante. A pesar de que conozco a muchos que no se encuentran tan maravillados con ella, considero a Buckingham próximo al límite de su talento y este número tuvo varios cuadros que simplemente me parecieron hermosos.
La lectura comienza con Ozma (la princesa que gobernaba el mundo de Oz) consultando con una felina llamada Maddy (una poderosa hechicera que es ambas; la bruja Sycorax de la Tempestad y Medea de Jason y los Argonautas). Ozma desea localizar el paradero de Frau Totenkinder y para ello, requiere los talentos de Maddy. Tras asustar a uno de los 100 dálmatas, Maddy comienza a rastrear a su presa.
Mientras tanto de vuelta en las ex oficinas de Fabletown, Baba Yaga se encuentra libre y liquidando a algunas de las criaturas aprisionadas con ella. Bufkin, el pequeño mono volador que solía hacer la limpieza de este lugar, se encuentra escondido en las tinieblas y observa cómo la bruja pacta una tregua con un poderoso Djinn (el genio de Aladín). Hastiado, Bufkin se arma de valor, toma una armadura y una espada y encara a los dos poderosos males.
¿Y Frau Totenkinder? Ésta primero atiende al alcalde de Fabletown y sus preocupaciones para después de prometerle poner pronto remedio a las penurias económicas de las Fábulas, obligarlo a retirarse y emprender la nueva fase de su plan.
Totenkinder siente que ha llegado el momento de los cambios y teniendo presente la advertencia de Ozma que le indicaba que había cumplido su cometido y era momento de que se hiciera a un lado, Totenkider toma su verdadera forma (la de una mujer joven) y revela sus armas y bastión. Ahora Totenkinder ha rasgado el velo del misterio y se dispone a hacer frente a los enemigos de las fábulas exiliadas.
Como la mítica melodía del flautista, Fables es una tonada que me veo obligado a seguir a pesar de que quizás me lleve a la perdición. Esta edición ejemplifica perfectamente las razones del por qué; orquestada de una manera inteligente y armónica, con diálogos adictivos, cargada de misticismo, moralejas, personajes entrañables y trasfondos que dicen mucho más que las palabras mundanas, hoy por hoy es un cómic con el que me siento satisfecho de tomar y concederle una nota equivalente a 9.5. ¿Tú ya probaste este fruto? ¿Qué te parece Fables y qué futuro le auguras?
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