Reseña: Ex Machina No.48 (DC Comics/Wildstorm)
Miercoles, Marzo 24 2010 Por: Legion
Escritor: Brian K. Vaughn; Arte y portada: Tony Harris.
Con cada número que corre, Ex Machina avanza a un estrepitoso e impactante final que cierra la historia justo como comenzó, con el protagonista de este drama destrozado por completo. Mientras la carrera política de Hundred se deshace, Suzane Padilla hace arder Nueva York con un estruendo aterrador. Digna sucesora de la muy alabada Y: The Last Man, el presente número sirve para recordarnos por qué Brian K. Vaughn es considerado uno de los mejores escritores del medio.
LO BUENO
El último arco argumental ha hecho maravillas encapsulando los aspectos positivos de la serie. Cuando debutó este cómic fue bajo la promesa de que el final sería uno muy desagradable para el protagonista y desde entonces, cada edición subsecuente de Ex Machina se ha dedicado a aclarar cómo es que se suscita la desgracia, llenando los huecos en la línea temporal de una manera mucho más exitosa que la realizada por este mismo escritor en una conocida serie de televisión (Lost). Cada pieza del rompecabezas se ha ajustado a la perfección y leyendo de principio a fin, la lectura resulta bastante completa.
Esta entrega de Ex Machina se desarrolla a un ritmo frenético y prácticamente no hay una sola escena desperdiciada entre la vertiginosa serie de sucesos. La avalancha de desgracias que se desatan en la vida de Hundred y los habitantes de New York, son ilustradas con suma maestría por el artista Tony Harris, que logra capturar el dramatismo de los sucesos y hacer saltar al lector en su asiento. Es visceral lo mismo que violento y la mezcla es sumamente impactante.
Lo mejor quizás es que el autor tiene un firme manejo de la personalidad de sus actores. Cada uno de los personajes en esta saga ha tenido un desarrollo coherente y resultan seres tridimensionales, casi reales, debido a este excelente manejo por parte del escritor. Pero además los personajes tienen un manejo simbólico muy curioso de la sociedad y su desenvolvimiento en los factores políticos de nuestra era. January es un personaje que viene a mi mente. Esta mujer es sumamente paranoica y duda constantemente de las intenciones de Hundred como alcalde, al grado en que no puede ver absolutamente nada bueno en lo que hace y lo juzga constantemente, en parte por desgracias que le achaca a él y en parte porque sus ideas conservadoras chocan con los cambios radicales que ha traído a la ciudad el alcalde. ¿No conocen a nadie así?
LO MALO
Quizás el mayor defecto con el que ha corrido esta publicación desde el principio es el de ser una serie inteligente que mezcla un drama digno de novela de ciencia ficción con temas de política contemporánea, cuestión que a algunos seres humanos les resulta repugnante. Si eres uno de ellos, considérate advertido sobre el contenido de este cómic.
Empero, lo realmente criticable es que sucede todo lo que cabía esperar desde el inicio del presente arco argumental, haciendo bastante anticipable la trama. Salvo ello no hay ninguna falla mayúscula que demerite la lectura.
En la edición anterior de Ex Machina, la madre del alcalde de Nueva York (Mitchell Hundred) sufrió una muerte horripilante a manos de Suzane Padilla, una retorcida dama con habilidades extraordinarias que entre otras cosas, puede imponer su voluntad en la humanidad siempre y cuando la gente escuche su voz.

Comenzamos este número echando un ojo a la vida de una señorita que buscando hacer lo que creía correcto, ayudó a desatar muchos males. January era la hermana de Journal, una interna que colaboraba con el alcalde en sus labores de gobierno. Journal murió y echándole la culpa a Hundred, January ha estado saboteando su gobierno buscando aplastar su carrera política. Al principio de esta edición podemos ver como mucho antes de que sucediera la desgracia, January ya tenía problemas con las propuestas liberales de Hundred.
Posteriormente, debido a que es excesivamente paranoica, January guió a Padilla a casa de la madre de Hundred, donde la señora sería asesinada con un exceso de saña. Antes de eso January conoció de primera mano el alcance de los poderes de Padilla y fue sometida como títere a su voluntad. Ahora, regresando al apartamento de January, Padilla envuelta en sangre secuestra a la traidora mientras el jefe de seguridad del alcalde Hundred fuerza la puerta. Rick Bradbury no sólo es el mejor amigo (y el amor platónico) del alcalde, también es el encargado de velar por su seguridad y sus pesquisas le llevan hasta la locación de January, que apenas unos instantes antes estaba ocupada por la dueña y Padilla.
Bradbury comunica su hallazgo a Hundred y cuando el último quiere tomar cartas en el asunto, Bradbury le avisa que un pelotón de seguridad se presentará para impedir que el alcalde se vea envuelto en este asunto y así, salvar la vida de Hundred de otro posible asalto a manos de Padilla.
Momentos después Hundred se encuentra en privado con su mano derecha, Dave Wylie, un ex demócrata que ocupa el cargo de Subalcalde y que tiene una terrible noticia para Hundred. Wylie ha expuesto a los medios un asunto delicado relativo al manejo de la alcaldía de Nueva York y que envuelve a ambos hombres en un escándalo político. Wylie hizo esto desconociendo las intenciones de Hundred al respecto del asunto y buscando salvar el pellejo cuando estallara la situación.
Mientras la alcaldía se deshace y la amistad entre Wylie y Hundred se va con ella, el segundo “traidor” contacta a Hundred. “Kremlin” ha sido el hombre que desde la infancia de Hundred ha sido como su padre. Kremlin se obsesionó con la carrera de Hundred como vigilante de Nueva York y desde que éste tomó la alcaldía, ha buscado formas de forzar a Hundred a abdicar del puesto y regresarlo a las calles. Los actos de Kremlin culminaron con la muerte de la madre de Hundred y mientras tantas cosas pasan alrededor de la vida de este hombre, Kremlin le comunica que su madre ha sido asesinada.
Hundred se retira furioso del cuarto donde se encuentra Wylie mientras Padilla toma una estación de radio y comunica a la población de Nueva York un sencillo comando: raise hell. Antes del comunicado de Padilla, un comerciante paseaba con su camión por la calle, un hombre le daba de comer a su hija en su regazo, una señora mayor hilaba unos calcetines y en general todo era paz y felicidad; momentos después, el comerciante arrolla a varias personas, el hombre lanza a su hija por la ventana y la anciana le dispara a un grupo de adolescentes. La ciudad estalla en llamas y Hundred se encuentra llorando en el baño de su oficina, destrozado en el alma.
Me encuentro triste y a la vez extasiado. Ex Machina está en uno de sus mejores momentos y no da señales de que vaya a perder el ritmo tan agradable que ha alcanzado, pero por otro lado su final es inminente y eso significa que pasará un tiempo para que pueda encontrar un cómic que disfrute tanto como éste. Sea como sea, ésta es una buena entrega de una estupenda serie digna de un 9.5.
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