Reseña: Ex Machina No.43 (DC Comics/Wildstorm)
Sbado, Julio 11 2009 Por: Legion
Escritor: Brian K. Vaughan; Arte y portada: Tony Harris.
Habiendo una multitud de cómics, y siendo plenamente consciente de que las preferencias de nuestro público son lo más “mainstream” posibles, he decidido arriesgarme y hacer una reseña más dedicada a una de las mejores colecciones que se pueden adquirir por estos días.
Mitchell Hundred alguna vez fue el heroico Great Machine, único superhéroe de su mundo y salvador de una de las torres gemelas. Ahora es el exitoso alcalde de New York, con una política socialdemócrata sumamente exitosa y una popularidad que Rudolph Giuliani sólo podría envidiar. Pero todo esto está por caerse abajo gracias a las huellas de su pasado; ¿Qué es la caja blanca y por qué su existencia significa el fin de su carrera política? Mejor aún, el Alcalde Hundred solía tener un enemigo que era más consciente del origen de sus misteriosos poderes que Hundred mismo, y tras su muerte, la amenaza de proporciones bíblicas que significaba este sujeto, supuestamente se había visto aplacada; ¿Oh no? Cerca del final de la serie, las piezas que cuidadosamente ha ido colocando el escritor Brian K. Vaighan, están embonando y muy agradables sorpresas se nos presentan en el mejor cómic, por mucho, de esta tercera semana de junio.
¡Estoy tan emocionado con esta serie! Está drenando por completo el interés con que sigo otras colecciones, y me encuentro ahora jalándome los cabellos de la emoción.
Creo que parcialmente, la razón tras la descomunal felicidad que me provoca esta publicación, se centra en el inteligente manejo del escenario político actual y constante manejo de elementos teóricos. Hay una escena en el número 41, donde Hundred hace saber a la población que alzará los impuestos desmesuradamente y la mayor parte del incremento afectará a las personas pudientes; acto seguido, Hundred menciona las siguientes palabras: “No es irracional que las personas pudientes contribuyan al gasto público, no sólo en proporción a su ganancia, sino algo más que en dicha proporción”.
Estas palabras fueron escritas por Adam Smith en su famoso libro titulado: “La riqueza de las naciones”. Smith es un economista de la escuela clásica, famoso por sus ideas de liberalismo económico (que terminarían formando la teoría neoliberalista, que en nuestros días impera). Lo que me emociona tras el manejo de tal información en el contenido de Ex Machina, es que hace uso de conceptos como éste de una manera simple y accesible, haciendo de este tipo de datos piezas centrales de su trama, sin hacer de ésta siquiera un 1% pesada o aburrida.
Hay otra multitud de razones por las que esta colección brilla en mis estantes como pocas. Hay una gran caracterización, abundantes misterios e intrigas muy envolventes, aunadas a un brillantemente desarrollo de la acción que culmina brindando una lectura muy fluida. Ha habido números sosos y malos, pero son más los que han podido satisfacerme como lector que lo contrario.
Ahora nos acercamos al término de esta publicación y conforme avanzamos al último número, el 50, la trama va tomando una marcha apresurada y dramática, donde el escritor gratifica al público desvelándonos, lenta pero inexorablemente, los misterios del cómic.
¿Y cuáles son estos misterios? Mitchell Hundred tiene el extraño poder de hablar a las máquinas, que gracias al manejo de Vaughan, es una habilidad escalofriante, pues encierra en sí un secreto de proporciones bíblicas. En algún momento, un personaje de la CIA se dedicó a investigar las raíces de las habilidades de Hundred y se topó en la radio con una canción de Nirvana… que nunca fue grabada… Lo más bizarro tras los poderes de Hundred, radica en el manejo que tenía el único adversario súper poderoso que existió en su carrera como superhéroe, un hombre llamado Jack Pherson.
Jack Pherson fue un sujeto que se percató de la extraña voz que emite Hundred cuando se comunica con las máquinas. Pherson era un ingeniero de sonido y cuando trató de analizar la voz de Hundred… se podría decir que escuchó otra tonada que le permitía comunicación animal.
Pherson murió a manos de Hundred, llevándose consigo la luz detrás de los misteriosos poderes que compartían. Ahora una plaga de ratas ha estado matando gente en New York y Hundred sabe que de alguna forma, están ligadas a las habilidades de Pherson… las cuales son mucho más aterradoras que las de él, ya que con ayuda de una sola especie animal, es capaz de desaparecer Nueva York del mapa.
Así que, parece ser que con el regreso de Pherson (o lo que sea que tiene sus poderes), está por revelarse el secreto de las habilidades de ambos. Sin embargo, hay más que eso cocinándose en Ex Machina por estos días.
En el tiempo que Hundred hacía de justiciero enmascarado, un hombre apodado “Kremlin” fue uno de sus fieles aliados en su cruzada urbana. Kremlin ha estado planeando cómo derribar a Hundred de la alcaldía para hacerlo volver a las calles, inmiscuyendo gente adversa a los fines políticos de Hundred en su equipo personal, y revelando pistas a una reportera muy perspicaz, respecto a una misteriosa “caja blanca”, que cuya existencia sin duda significa el fin de la carrera política del heroico Alcalde.
¡Todo está entrando en coalición! Las conspiraciones, los misterios sobrenaturales, las enemistades creadas durante años y muchos detalles más que olvido mencionar. Cuando dio comienzo esta publicación, Hundred narraba el inicio de “su gran tragedia”, tiempo después de que fuera Alcalde. Este supuesto “gran drama” se está desarrollando ahora y tiene todo el potencial para ser uno de los mejores arcos argumentales del año.
Si bien la labor de Vaughan como escritor permite la existencia de una narración tan maravillosa, es en la pluma de Tony Harris (War Heroes, Starman, Vampire: the Masquerade, Vampire: the Eternal Struggle) que se consolida esta historia. Harris es fantástico, con un gran ojo para el detalle, y acompañado de Jim Clark en las tintas y J.D Mettler como colorista, el resultado es muuuy bueno.
Esta edición comienza dentro de los sueños de Hundred, años atrás con una pesadilla donde Pherson aparecía junto con él en el infierno, y una vez más, trata de avisarle a Hundred sobre los misterios que encierran sus poderes. Tras esta fantástica secuencia nos centramos en el mundo real, justo para ver a Hundred entrevistarse con el jefe de exterminación de plagas de la ciudad.
La entrevista con dicho sujeto le confirma a Hundred que la reciente muerte de una pareja de vagabundos a causa de una violenta acometida de ratas, es un fenómeno nunca antes visto en la ciudad. Mientras el Alcalde pondera su curso de acción, en las alcantarillas, un sujeto con traje de buzo ordena a las ratas en tanto se comunica “con el cielo”.
El jefe de seguridad de Hundred y ex compañero en sus días como superhéroe, Rick Bradbury, se encuentra en la bodega donde se localiza la misteriosa White box. Ahí Suzanne Padilla (la reportera que ha obtenido pistas por parte de Kremlin sobre la existencia de este enigmático artefacto), encara a Bradbury justo cuando éste está destruyendo la White box. Suzanne deja una pregunta en el aire: “¿Qué era lo que hacías con la White box el 6 de noviembre de 2001?”.
El número termina con Hundred elaborando una grabación para Kremlin en caso de que perezca. El Alcalde ha decidido lanzarse al alcantarillado y mientras lo hace, le hace saber a Kremlin que sabe que alguien ha estado orquestando una serie de conspiraciones desde el interior de su gobierno desde hace tiempo. Avisa que el curso de acción que está tomando es uno desesperado, pero que no queda otra opción siendo que él es el único que tiene la posibilidad de finalizar con la amenaza presente. Finalmente, de manera muy sutil, Vaughan nos aclara las preferencias sexuales de Hundred, cuestión que tenía a muchos lectores intrigados desde que el personaje hizo legales los matrimonios gay en New York.
Brian K. Vaughan ya ha recibido dos premios Eisner (el más prestigiado galardón en la industria del cómic) por esta publicación, sin contar algunas nominaciones adicionales relativas a este mismo cómic. Vaughan no sólo se ha cimentado ya como uno de los más grandes escritores en aparecer en esta década dentro de este medio, nos ha hecho alucinar antes con series como Runaways y su muy prestigiada Y: The Last Man.
Ahora que comienza a concluir Ex Machina, está demostrando nuevamente las razones por las que es tan renombrado. Este número no contó con grandes revelaciones, pero se disfruta en el manejo paulatino de cada uno de los elementos cataclísmicos que hay en juego. Mi calificación es un bien merecido 9.5, y surfeando por la web, veo que muchos son los que concuerdan conmigo. ¿Lo dudas? Te recomiendo tomar los primeros números de esta serie y discutirlo aquí, en éste, tu espacio.


