Reseña: Dark X-Men No.5 (Marvel)
Lunes, Marzo 22 2010 Por: Legion
Escritor: Paul Cornell; Arte: Leonard Kirk; Portada: Giuseppi Camuncoli.
Aquí concluye la primera miniserie dedicada a los Dark X-Men, el siniestro equipo de mutantes bajo el mando de Norman Osborn. Los Dark X-Men tratan de salvar a su patrón, Norman Osborn, de la posesión del X-Man, quien ha tomado el cuerpo del siniestro villano para enmendar todo el mal que ha hecho. ¿Pero es ésta la acción correcta o los X-Men oscuros optarán por traicionar a su jefe?
LO BUENO
Paul Cornell hizo interesantes a los Dark X-Men, cuyas personalidades varían entre psicóticos sin remedio y gente arrepentida en busca de la redención. Esta combinación le recordará a muchos los buenos días de los Thunderbolts en manos de Kurt Busiek, cuando éstos eran una pandilla de criminales que se dividían entre quienes perpetuaban el mal y quienes buscaban enmendar sus pecados, cosa que hizo de dicho cómic una joya muy admirada en su tiempo.
El X-Man es otro personaje ejemplar y el escritor parece haber entendido bien el concepto del mismo, que es una especie de neo-chamán buscando curar las heridas del mundo. Acompañado de un espectacular despliegue de acción, el departamento artístico se encuentra en buenas manos con el dibujante Leonard Kirk, que sin ser el artista más dotado, hace una labor agradable en estas páginas.
LO MALO
Ignoro por qué se tomó semejante curso con esta lectura, pero el peso de la historia recae más en el X-Man que en los Dark X-Men, quienes parecen más estrellas invitadas en su propio cómic y que fue así a partir de la publicación del tercer ejemplar de esta serie. Eso resultó en un auténtico desperdicio, Cornell tenía buen manejo de los personajes hasta que los hizo a un lado en su propia historia para darle mayor peso al hijo de Scott Summers, el cual a final de cuentas se pierde también dentro de las páginas de este cómic.
La historia es, a falta de un mejor adjetivo, demasiado loca para el gusto general y mío en lo particular. La expedición a la mente de Norman Osborn y el subsecuente conflicto con el aspecto más temible de su personalidad, el Duende Verde, dio un par de buenas interpretaciones pero en general es demasiado ilógico e increíble para mi gusto.

Los Dark X-Men han hecho un viaje a la mente de Osborn para liberarlo del control de X-Man. ¿Problema? Frente a ellos se encuentra el lado más oscuro de la personalidad de Osborn, el Green Goblin, quien está dispuesto a matarlos a todos…
Mientras la lucha se desata, Osborn lidia con la influencia del X-Man gracias a su increíble fuerza de voluntad. De vuelta con el Goblin y los Dark X, el Goblin comienza a explicarles a la pandilla de mutantes los motivos por los que la mente de Osborn creó la personalidad del Goblin, basado en la necesidad de Osborn por ser admirado y respetado.
Tras entablar una breve charla con los X, el Duende los captura y fuerza a Mimic a absorber los poderes de Omega para después, presentarse con ambos frente a X-Man. Mimic y Omega comienzan a usar sus poderes sobre X-Man y éste queda a la merced de Osborn. Tiempo después en el mundo real, Osborn manda encarcelar a X-Man, pero antes de hacerlo les aclara a los Dark X-Men cómo si hubieran tenido el valor de tratar de hacer lo correcto, X-Man les hubiera cumplido sus sueños con sus inmensos poderes y aplacado sus miedos. La noche cae y los Dark-X saben que su alma se hundió un poco más en la oscuridad…
Esta historia comenzó bien pero no concluyó con el mismo estruendo. Sin ser mala, no es magnífica y me dejó dos cosas en claro: los Dark X-Men requieren más espacio dedicado a ellos y sólo ellos y el X-Man está de vuelta, ahora sólo hace falta que alguien decida darle su espacio también. Mi nota es un 7.0; recomiendo este cómic pero definitivamente sólo a gente realmente interesada en los personajes.
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