Reseña: Daredevil No.503 (Marvel)
Miercoles, Diciembre 23 2009 Por: Legion
Escritor: Andy Diggle; Arte: Roberto de la Torre; Portada: Esad Ribic.
Daredevil y la organización de asesinos ninja que le sirve, comienzan una cruzada por recuperar la ciudad de las manos de los peores criminales que habitan en ella; la propia policía de Nueva York. Pero Matt está por descubrir que su estancia con los sicarios de The Hand va a ser una mucho más complicada de lo que él esperaba, y repentinamente habrá sangre sobre sus manos. ¡Fantástica edición!
¡Es oficial! Andy Diggle ha llegado como escritor a este cómic con toda la fuerza y lo está haciendo muy bien. El número anterior parecía haber acabado con el predicamento moral de Daredevil, pero en esta entrega el tema se magnifica. ¿Está haciendo lo correcto Matt? ¿Debe liquidar a sus enemigos y barrer las calles de la ciudad para mantenerla a salvo? ¿Se justifica dejar morir a tus propios hombres, inclusive si éstos son una secta de asesinos fanáticos? Éstas y más dudas le dan sabor a la lectura, que se ve acompañada por otros elementos geniales como un Kingpin manipulando al mundo del crimen para que todos piensen que The Hood y Owl controlan las operaciones del hampa en la ciudad, cuando en realidad es él quien lo hace.
Otros personajes del reparto brillan, como Black Tarantula y White Tiger, dos superhéroes que están con Matt tratando de manipular a The Hand, pero que cada uno tiene una idea diferente de qué deben hacer con el poder de la organización de ninjas. En general, las caracterizaciones de personajes son excelentes y no hay ninguno que no tenga una voz distintiva y sus “cinco minutos de fama” en este cómic.
Lo mejor quizás, es que Diggle mezcla acción, intriga y temas de moral ambigua tan bien, que la publicación encuentra un balance en el que simplemente no hay una página aburrida en la lectura. Roberto de la Torre completa el cuadro con un arte muy vívido, que me sorprende en lo agradable que puede ser cuando desarrolla escenas de acción.

Ser un superhéroe no significa tener una mansión repleta de billetes o casarse con una súper modelo famosa y ser felices para siempre. Aunque esas cosas no parecen sucederle a nadie por estos días, tristemente Daredevil está descubriendo nuevos grados de miseria y que en definitiva, su carrera heroica no es una repleta de felicidades, como otros héroes podrían llegar a presumir.
Comenzamos nuestra lectura con Daredevil dirigiendo a la horda de asesinos de The Hand contra los principales promotores del crimen en la ciudad; ¡La policía de New York! Rápidamente las cosas terminan en un baño de sangre, donde los sicarios de The Hand cortan y mutilan por igual en tanto Daredevil al final de la contienda debe tomar la decisión respecto a qué hacer con los policías corruptos. ¿Matarlos y sacar su heroína de las calles? ¿U acaso hay otra opción?
Daredevil se entrevista con el Maestro Izo para pedirle que se largue de la ciudad, o de lo contrario si The Hand descubre que sigue vivo, ambos pueden estar metidos en problemas. En la charla queda claro que Daredevil no piensa ser títere de Izo, pero el sensei de su sensei puede que guarde otros planes.
Los ex compañeros de trabajo de Matt Murdock por su parte afrontan retos de otra índole, llamada dinero. Foggy apenas tiene para pagar a su secretaria y debe dispensar de los servicios profesionales de Dakota, la cual acaba de perder su licencia como investigadora privada.
Por las calles, cierto grupo de criminales escapa de prisión, cortesía de The Hood. Sólo que el aliado de Norman Osborn no es quien está detrás de esta operación, es la mano siniestra de The Kingpin quien está haciendo correr por las calles el rumor de que The Hood en algunos casos, y en otros Owl, están organizando las operaciones del bajo mundo. ¿Con qué fin? Dejémoslo en que no es uno bueno.
La historia termina con Daredevil alentando a sus tropas, en tanto White Tiger tiene dudas respecto a la moralidad de los actos que están cometiendo e inclusive, poniendo en tela de duda la justicia tras el destino de los policías corruptos detenidos al principio de esta edición (sujetos de los cuáles no sabemos todavía qué fue de ellos). Murdock reprende a uno de los ninjas de The Hand por haber tomado la mano de un hombre y el sujeto comete suicidio harakiri para restaurar su honor. La sangre de ese hombre pende de la cabeza de Murdock, quien apenas está descubriendo hasta dónde está metiendo los pies en el fango.
El único defecto real que le encuentro a este número de Daredevil, es que está muy vinculado a Dark Reign y como los días de Norman Osborn en su lujosa oficina están por llegar a su fin, eso puede significar problemas para este cómic. De ahí en fuera fue pura diversión bien caracterizada, así que le doy un 9.0 y se lo recomiendo mucho a todo mundo; Diggle apenas empieza a preparar una trama que puede rendir amplios resultados.
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