Reseña: Azrael: Death’s Dark Knight No.1 (DC comics)
Jueves, Abril 02 2009 Por: Legion
Escritor: Fabian Nicieza; Arte: Frazer Irving; Portada: Guillem March.
Cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta y en este caso, con Batman ausente, ¡es turno de que Azrael regrese! ¿Pero quién es este cruzado encapotado? Antiguamente, Azrael era un sanguinario vigilante que desde niño había sido preparado por la orden de St. Dumas, para vestir el manto del ángel de la muerte. El último en usar dicho atavío, era un hombre cuyo nombre era Jean-Paul Valley y durante un tiempo, fue Batman. Jean-Paul está muerto (o eso parece) y de nuevo, es necesario que alguien sustituya a Bruce Wayne como Batman (como podemos ver en Battle for the Cowl), así que aquí llega un nuevo Azrael que además, está preparado para ser el nuevo caballero de la noche.
Jean-Paul Valley es un personaje que en su momento, tuvo su buen número de seguidores y también, detractores. Algunos lo recuerdan con nostalgia al pensar en los días en que surgió por primera vez en las páginas de The Sword of Azrael y sus subsecuentes apariciones. También hay quienes lo relacionan, con los peores momentos de la década de los noventas y su funesto final, como patiño de Batman. Así que al hablar de este personaje, estamos hablando de una creación muy controversial.
El hecho de que DC comics decidiera regresarlo, habla mucho de cómo están las cosas en la compañía. Lo más intrigante, es que tras el manto del ángel vengador, no se encuentra el personaje que solía vestir la túnica, sino uno nuevo, creación de Grant Morrion durante los días en que deslumbró a los lectores incorporando al hijo de Batman (Demian), en la saga del caballero nocturno.
Así que, ¿quién es este nuevo Azrael? Resulta ser, que la policía experimentó entrenando a tres posibles candidatos, para que sustituyeran a Batman en caso de que el héroe cayera en acción. Dos de ellos están muertos, pero el último, el “tercer hombre” o “tercer fantasma de Batman” sigue andando por ahí y por estos días, está viendo cristalizarse la posibilidad de tomar el manto del héroe murciélago.
Esto resulta muy interesante, pues este sujeto de nombre Michael Washington Lane ya ha tenido dos previas apariciones en la historia de Batman y en ninguna de ellas ha mostrado tener el menor interés en ser un buen samaritano. La primera vez que lo vimos fue en una historia escrita por Grant Morrison, en un futuro distante, donde Demian había asumido el manto de su padre y enfrentaba a un psicótico que decía ser el anticristo y pretendía traer el armageddon al mundo. Este sujeto, no era otro que Lane.
En posterior, Batman lo enfrentó en la azotea de la Comisaría del Departamento de Policía de Ciudad Gótica. En esa ocasión, Batman sufrió un ataque al corazón y fue secuestrado por Lane. Una vez revivido y reubicado en la base de Lane, éste tortura al caballero de la noche y le hace pasar por una serie de visiones que resultan ser memorias suprimidas, de la época en que el Dr. Hurt (el “ser” encargado de orquestar la muerte de Batman), lo mantuvo preso en una cámara aislada, en pos de estudiar al héroe y determinar qué lo motivaba.
Lane (que por cierto, en esos momentos usaba una variante del disfraz de Batman), confronta al héroe, después de que éste termina por descubrir el origen de los tres policías que han sido preparados para sustituirlo. Una vez que Batman lo domina, Lane le advierte a Batman, que sus días están contados y varios posibles candidatos a sustituirlo, lo rodean como buitres. En posterior, Lane escapa y se podría decir que tuvo una tercera aparición, en el último número de Batman R.I.P., donde se encuentra piloteando el helicóptero donde el Dr. Hurt (que en realidad, no era otro que el “diablo”) trata de escapar.
Así que ahí tienen la historia súper resumida de este nuevo candidato a asumir la ocupación del caballero nocturno. ¿Suena muy extraño no? Las cosas se ponen peor.
La Orden de St. Dumas, es un grupo derivado de los caballeros templarios, que se encargaba de preparar a un hombre desde su nacimiento, para que asumiera el manto de Azrael. Hay un grupo derivado de ésta, llamado La Orden de Pureza, que difiere en los métodos de St. Dumas y con la ayuda de una armadura especial llamada, “el traje de las penas”, han decidido crear a su propia versión de Azrael, usando a Lane como candidato. Sólo hay un pequeño detallito, la armadura tiende a volver loco a quien la porta.
Así que veamos, psicótico imitador más armadura enloquecedora, igual a historia bizarra y moralmente ambigua, generalmente, la perfecta combinación para la creación de un buen cómic.
Lamentablemente no es así, el arte de Frazer Irving es oscuro y simplón. La trama se siente apresurada, no es muy clara y nada espectacular.
No es precisamente un mal cómic, sólo es equis, una de esas publicaciones que se pueden confundir entre el montón.
Empezamos nuestro cómic con un homicidio. Un tipo vestido con una túnica similar a la de Azrael y usando una espada de fuego, ejecuta a un policía corrupto. Esto preocupa a la Orden de la Pureza, que lo utilizó para experimentar la creación de un nuevo Azrael. Siendo que su más reciente candidato, ya se deschavetó, deciden buscar uno nuevo.
Michael Washington Lane era un policía cuya familia murió por diversas causas; entre ellas, la muerte de sus hermanos a manos de un culto satánico.
Con un perfil tan lleno de desgracias y entrenamiento militar, Lane fue candidato de un experimento realizado en conjunto por la policía de Ciudad Gótica y el ejército de los Estados Unidos. El experimento consistía en preparar sustitutos al manto de Batman, pero como ya leyeron, las cosas no salieron bien.
Así que la orden de la pureza le propone a un muy perturbado Michael W. Lane, que ocupe el puesto de Azrael. ¡Pero claro que no todo iba a ser así de fácil! Talia (la hija de Ra’s al Ghul), quiere el traje y manda a la Liga de Asesinos tras de su nuevo portador. Al final de la publicación, Azrael tiene dominados a sus perseguidores hasta que aparece Talia y lo estaca con una misteriosa espada.
¿Calificación para este cómic? Seis, porque estoy de buenas. No me entretuvo, ni me maravilló el arte interior, pero suena interesante la combinación de elementos que están creando a un nuevo y mortal personaje. Hay que ver cómo se desarrolla el asunto.


