Reseña: 100 Bullets No.100 (DC comics/Vertigo)
Jueves, Mayo 07 2009 Por: Legion
Escritor: Brian Azarello; Arte y portada: Eduardo Risso; Colorista: Patricia Mulvihill.
Tras diez años, tres premios Eisner como mejor serie y otras distinciones, 100 Bullets llega a su rotundo final. ¿Cómo se cierra el telón? ¿Quiénes sobreviven para disfrutar el éxito de la conspiración? ¿Quiénes perecen? Más importante aún; tras toda la sangre derramada, ¿Hay algún perdón para los crímenes cometidos?
Advertencia: La siguiente reseña está dedicada a la conclusión de 100 Bullets. Si no has leído esta serie, te sugiero evites el presente escrito pues puede revelar información trascendental para el curso de la lectura. La pérdida del deseo por el consumo de 100 Bullets puede ocasionar: pérdida capilar, periodos de sangrado irregulares, insuficiencia renal y trastornos en el sistema digestivo, acabar con las ganas de vivir y generar un enfermizo gusto por la música ranchera; entre otros males conocidos. Para evitar cualquiera de estas dolencias, estén pendientes a la futura “mini guía”, que contará con un breve resumen del contenido de este singular cómic.
Brian Azarello narró con sus 100 Bullets una historia de violencia en la sociedad moderna. Exploramos el mundo amoral y subcutáneo de ésta, nos adentramos en las mentes de quienes perpetúan actos en contra del orden social, vimos un desarrollo histórico y global del uso de la fuerza armada y finalmente, el escritor se dio el lujo de burlarse del cómo la sociedad eleva la violencia y pormenoriza la ética que debería regirnos. No fue un cómic que pretendiera darnos un panorama alentador; más bien se regocijaba en relatar historias donde todo tipo de perversidades se celebraban, a manera de advertencia para el lector. Lo más irónico, es que no retrató nada lejano a la realidad; aquellos que conocen el caso de Ciudad Juárez (que fue adaptado a esta obra), saben bien a qué me refiero.
Me intriga cómo a través de 100 números, Azarello no perdió la perspectiva de su narrativa y al final de la serie los protagonistas que la deben, la pagan. Y ese fue enteramente el punto de la saga; nadie inmerso en un mundo falto de ética, se puede eludir a éste.
La conclusión fue casi poética. A lo largo de 38 páginas, diez años de tramas y subtramas entran en coalición y concluyen, casi a la perfección. Esto se debe en parte a que, a pesar de que 100 Bullets contó con varios números sosos, al final todos y cada uno, aportaron un elemento de vital importancia a la historia en general.
No tiene caso tratar de acercarse al final si no has seguido esta publicación y en caso de que lo hallas hecho antes y no te gustara, Azarello no hace ningún giro novedoso; por lo mismo, los que gozamos este cómic desde sus inicios de vuelta en el 99 y nos mantuvimos fieles a la serie, creo, salimos satisfechos. Personalmente, esta historia me maravilló como pocas y encuentro en su término, una intachable ejecución. Hay que tener cierto valor cívico para desarrollar una trama como ésta.
El inseparable compañero de Azarello, Eduardo Risso, brinda unas últimas escenas que traspiran mucho más de lo que el escritor implica en los diálogos. Cada imagen tiene una ejecución armónica, impactante, todas se encuentran absolutamente cargadas de emociones y sentimientos que atrapan al lector en el contexto del cómic. Si Azarello hizo una brillante labor, fue Risso el que merece todas las palmas por 100 números orquestados a la perfección, complementando esta publicación como ningún otro artista lo hubiese podido hacer.
Patricia Mulvihill es el último elemento qué nombrar en esta agradable ecuación. Como colorista, nunca falló en el propósito de realzar el esfuerzo de Risso y al igual que el escritor y el dibujante argentino, Mulvihill se hizo acreedora de un premio Eisner por su colaboración. Ahora, tras pensarlo un poco, me doy cuenta que muy pocos cómics han logrado mantener a tres talentos de estas dimensiones durante tanto tiempo en su desarrollo, y aunque Mulvihill no coloreó en su totalidad cada uno de los 100 números y Risso, fue brevemente suplantando en algunos pin-ups contenidos en el número 26, el equipo creativo se sostuvo constante de principio a fin. Me parece que este hecho, es prueba tajante de la calidad con que se sostuvo 100 Bullets, aun en sus malos ratos.
Benito Medici aparece muerto, flotando sobre la alberca de su propiedad. Este acto fue arreglado por su padre, de manera tal que obligara a las demás casas del recién reestructurado Trust a matar a Benito y por tal motivo, estas mismas casas, ser a su vez liquidadas por violar el orden del Trust.
Los Minutemen restantes asaltan la propiedad Medici en conjunto. Lono (alias: “el perro”) muere como la bestia rabiosa que fue, asesinado por la espalda mientras atenta contra Graves. Loop descubre, tras a matar a muchos de los guaruras que custodian la casa Medici, que no quiere seguir siendo parte de un mundo así y se retira. Jack Draw (alias: “el monstruo”) encuentra su final junto con el guarura de Augustus Medici, Crete.
Victor Ray (alias: “the rain”) y su padre, Will Slaugther, se retiran junto con Loop de la escena. Cole Burns (alias: “el lobo”) mata a Tibo Vermeer y a Joan D’Arcy (líderes de sus respectivas casas). Cuando Burns pasa a disponer de la vida de la última conspiradora, Graves mata a Augustus Medici, ocasionando por error la muerte de Burns y Megan.
Pero la historia de 100 Bullets siempre se centró en dos personajes: el agente Graves y su pupila, Dizzy. En el primer número de 100 Bullets, Dizzy tenía una pistola apuntando contra su rostro y al final de la serie, tras de que el personaje tuviera que madurar a causa de mucho sufrimiento, es ella quien apunta el arma y con esto, Azarello deja claro, para quienes todavía podían tener duda, quiénes son los protagonistas de su saga.
Graves es un hombre moral en un mundo inmoral; pero también es alguien que puede ejercer fuerzas para corregir su entorno. Al principio de esta historia, hizo circular por el mundo un maletín cuyo contenido constaba de: una pistola, un folder que portaba información la cual clarificaba sin dejar lugar a dudas, quién era el culpable de las desgracias de a quien se le entregaba el maletín y 100 balas; cada una de ellas irrastreables de manera tal, que el usar el arma no acarreara consecuencias sobre el dueño de ésta.
El problema es que nunca puedes dividir las responsabilidades de tus actos. Graves trastocó sus propias normas al introducir a Dizzy en el juego. La entrenó para sustituirlo y luego matarlo por los crímenes que ha cometido; sin embargo, lo que Graves nunca previó fue que en el proceso consumiría la vida de Dizzy, al entregarla al mundo de crimen y castigo en el que él vive y atarla a éste para siempre.
El plan de Graves de encontrar la redención dándole a los inocentes la oportunidad de hacerse justicia, perece justo al final de la obra, cuando dice una última mentira a Dizzy, quien lo corrige de su engaño apuntándole una pistola a la cabeza, en tanto ella se encuentra insensible al dolor corporal gracias al daño sufrido durante la espectacular muerte de Cole Burns. Graves reconoce haber mentido como si todo el tiempo hubiera sido consciente que se auto engañaba. Con la pistola de Dizzy contra su faz, el cómic cierra su última escena con una bizarra representación de la famosa escultura de Miguel Ángel conocida como “La Pieta”; sólo que en vez de Virgen y mártir, tenemos a Graves sosteniendo entre sus brazos a Dizzy, la cual le apunta con un arma.
En el último arco argumental de esta serie, se nos relató la historia de un niño que metido en el mundo del narcotráfico, mata a varios infantes para al final ser traicionado por su madre y su mejor amigo, quienes lavan sus manos con la sangre de su sacrificio. Esta historia sirvió para clarificar, que habiendo un sindicato del crimen como el Trust o no, la gente comete actos abominables por razones totalmente erróneas en este mundo en que vivimos y que, tras tantos sacrificios, la gran ironía es que la muerte de miles no sirvió para nada ya que el planeta está torcido.
Al final, quedan vivos suficientes individuos como para reiniciar el Trust y con ello, los conflictos que acarrea para la humanidad entera. Creo que la idea que tuvo Azarello con esto, no fue dejar al aire una promesa de secuela, sino más bien dejar claro que siempre existirá el peligro de que las cosas salgan mal.
100 Bullets fue por excelencia, la mejor publicación enfocada en un ambiente de moralidad ambigua. ¿Qué harías en un mundo en que puedes cometer homicidios y jamás ser reprendido por éstos? Sin duda, ésta es una poderosa premisa en la cual todos podemos sentarnos a pensar un rato. Al final, 100 Bullets se ha ganado mi primer 10 en su conclusión y no sólo en la realización de su sin igual término, sino en general en el desarrollo de la serie. Gustos aparte, ésta es la obra que mejor resumió 100 ediciones cargadas de una compleja narrativa y a pesar de sus malos ratos, supo cerrar con broche de oro.
Hollywood, por favor no la arruines con una serie de tv o una película…. Te lo suplico…


