¡Que alguien me detenga!
Lunes, Septiembre 11 2006 Por: Alejandro
Cuando uno piensa en La Máscara, uno inmediatamente recuerda a Jim Carrey, Cameron Díaz y un traje de pachuco color amarillo chillón. Pero si uno va a buscar el cómic que puso a Dark Horse Comics en el mapa (antes de Hellboy, claro) se encuentra con la sorpresa de que Stanley Ipkiss es sólo uno de muchos otros que han usado la máscara. De hecho, Stanley está... ¿muerto? ¿Cómo que la revista está “Sugerida para lectores maduros”? ¿Qué está pasando aquí? Ah, es que hay que contar esta historia desde el principio.
1987. En Dark Horse presents #10 aparece un personaje llamado “Masque”, creado por los fundadores de Dark Horse Randy Stradley y Mike Richardson. No funcionó.
1989. En Mayhem, una antología de diferentes historias cortas, John Arcudi and Doug Mahnke presentaron al personaje que sería la versión definitiva. Fué un éxito y lanzaron dos series, las cuales cuentan la historia que luego compraría New Line Cinema. En los cómics de Arcudi y Mahnke, la máscara no es creada por Loki, sino por una misteriosa tribu selvática, y no necesariamente transforma a su portador en una caricatura. Stanley Ipkiss compra la máscara para su novia Kath, pero se la prueba primero, y acaba matando (sí, matando) a todo aquél que lo ha tratado mal. Ipkiss logra quitarse la máscara, pero ésta toma posesión de Kathy, y ella asesina a Ipkiss de inmediato. Luego, el Teniente Kellaway, quien investigaba el caso, se la pone, causando más matanzas…
1993. The Mask es contemplada primero como una adaptación fiel al cómic: Un filme de horror, lleno de sangre y humor negro, pero (quizá para bien de todos los involucrados) el concepto se piensa mejor y termina siendo una comedia de aventuras. El resultado fué la película que uds. conocen y que tanto benefició a Carrey, a Díaz y a los señores de Dark Horse. A raíz de la enorme difusión de la película, Dark Horse decidió publicar cómics que presentaran la versión fílmica del personaje (sin dejar de imprimir la versión original del cómic), y autorizó la creación de la serie animada, además de la abominable secuela Son of the Mask. Es para ponerse verde de la impresión.



