Hola ¿Cómo están? Aquí Alejandro Luna, a sus órdenes, listo para nuestra acostumbrada cita de los viernes. Esta ocasión, Mientras Tanto… llega a ustedes en una situación más que peculiar. ¡Les escribo desde San Diego, en mitad de la cobertura de Comiquero.com en la famosa San Diego Comic-Con 2007! Normalmente pongo a prueba su paciencia intentando profundizar (o comentar al menos) acerca de muchos temas relacionados con comics, animación, similares y conexos. Hoy, pruebo su paciencia de un modo diferente. Hoy, les mando una postal de la convención de comics más grande de éste continente, y quizá, la más publicitada del mundo.
Cubrir este evento es trabajo, pero no lo parece. Ir, con la anticipación inflada con los esteroides provistos por la imaginación, es una emoción normalmente reservada para contados momentos en la vida de alguien. Es algo que sólo se entiende cuando se experimenta. Es por eso que estamos aquí. Cualquier comiquero, en algún punto temprano de su vida, oye de la existencia de las convenciones de comics, y, tarde o temprano, responde al llamado, esperando hallar una especie de conexión más cercana con el universo detrás de las viñetas, o bien, con aquellos que, como él, han oído el llamado.
Y como cualquier llamado hacia la aventura, éste llamado a la Comic-Con nos condujo por eventos bastante interesantes.
Les ahorraré los detalles acerca de cómo nos trasladamos desde nuestro México querido hasta el vecino del norte. Calor. Muchos puntos de registro. Más calor. No hay mucho que decir, realmente. Lo verdaderamente importante es el evento que nos trae aquí. Y no solamente es importante para nosotros. Parece ser que, durante la convención, el pueblo antes llamado San Diego cambia brevemente su nombre al de San Diego Comic-Con. La convención es así de grande. Se desborda del enorme centro de convenciones donde, en teoría, tiene lugar, y se esparce por las calles aledañas y lejanas por igual. El servicio de transporte público de la ciudad se rearregla para facilitar la llegada de los turistas al evento. La mayoría de los negocios de la ciudad ofrecen mapas que indican dónde queda el centro de convenciones. Los banderines de plástico, que éste año muestran el logo de la convención junto con el anuncio de la anticipada película del Hombre de Hierro, les recuerdan a propios y extraños el porqué de la sobresaturación de las calles, y les recuerdan del virtual dominio de los comiqueros, silencioso pero incuestionable, evidente en cualquier rincón de la cuidad.
Y cuando digo que la Comic-Con está presente por doquier, no exagero. La gente incluso tiene la Comic-Con grabada en la piel. Literalmente. En el elevador del hotel donde nos hospedamos, un par de hombres entraron con Mauricio y con su servidor, justo cuando íbamos a registrarnos. Uno de ellos traía, grabada en su hombro, la imagen del casco de Magneto, junto a la leyenda, en inglés, por supuesto, “Magneto tenía razón.”
Es muy difícil tratar de capturar cada pequeño aspecto, cada pequeña parte de este enorme cuadro lleno de detalles que es éste evento. Es posible dar unas cuantas observaciones acerca de los eventos más espectaculares, pero éso plantea un problema. El problema es que es precisamente toda la gran variedad de detalles la que le da ése sentido, ese ambiente atractivo a la Comic-Con, ése algo que le sirve como una delgada capa de ororpel que cubre todo el aparato corporativo que hace funcionar al evento. Perderse los detalles, las peculiaridades que sólo podrían surgir en un lugar así. Al final, parece que lo que dije en una ocasión se comprueba ante mis ojos: Los fans son el verdadero espectáculo en estos casos.
Pensándolo mejor, mi analogía de un cuadro puede no ser la más acertada. Un cuadro es estático, pero este monstruoso peregrinaje de adictos a los comics es sinónimo perfecto de movimiento. Los shows que aparecen (de manera casi simultánea, por alguna sadística razón) en la plétora de salones y cuartos en éste centro de convenciones jamás dejan que un fan interesado descanse, y aún los indiferentes (arrastrados hasta aquí por algún amigo o pariente) se ven moviéndose al ritmo de los programas de eventos, y participando de los mini-éxodos que a todas horas pueden verse en los pasillos alformbrados del centro de convenciones. Hay mucha gente sentada en los rincones de los pasillos, pero incluso los que se sientan no pueden estarse quietas. Todos escriben furiosamente en sus computadoras portátiles (como yo, en este momento), comen un breve refrigerio, o cargan las baterías de alguna cámara o teléfono celular. No es raro ver a alguien tumbado en pleno pasillo, descansando del ajetreo, pero la mera dificultad de entrar a un edificio tan concurrido convence a quien sea de aprovechar el precio de su admisión de un mejor modo que simplemente yacer en una alformbra todo el día. Definitivamente no hablamos de uniformidad tampoco. Todo tipo de gente, de todo tipo de países, están aquí, respondiendo al llamado también. El murmullo de conversaciones en francés, español, italiano y coreano se presta más al modelo que sugerí antes, de una pieza fraccionada que se crea de pequeñas piezas. Es como un mosaico viviente, audible, y palpable.
Es fácil ser cínico ante semejante despliegue de poder mercadotécnico. Es fácil irse al otro extremo, y dejarse seducir por el brillo y el color de todo lo que rodea al espectador en un evento tan único. Lo difícil es ser ecuánime y centrado ante algo como la San Diego Comic-Con. Es difícil porque eso requeriría un ser sin un ápice de instinto comiquero, y con una capacidad de asombro microscópica. Esperemos que ese ser jamás tenga que reseñar una Comic-Con para ustedes. Hasta la próxima.
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Commenting is not available in this section entry.Gustavo Benumea, en Sigue apareciéndose la Caseta Fantasmahace unos meses vi una película animada con esa trama. era realmente buena y me gusto mucho pero no le cogí el no …
luis, en Nuevas fotos de Kick-AssHola Maggie, me gustaria que tal vez intentaras descargar la pelicula de las ligas que se colocaron en la pagina y …
Ver todos los comentariosno mansex muy bnas imagenes de verdad amigo
Comiquero en la Comic-Con 2008
Comiquero en la Comic-Con 2007
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