Hola, qué tal. Otro viernes, otra oportunidad de charlar un poco acerca de historietas, animación y temas afines. La semana pasada hablamos un poco acerca de la autoría de un personaje, el reconocimiento que ésto conlleva, y la problemática que se presenta cuando no hay dicho reconocimiento. Esta semana, quisiera hablarles de un tema muy en boga desde hace un par de años. Un tema que compete mucho a todos los comiqueros, porque tiene mucho que ver con el estado presente, pasado y futuro de la industria del cómic. El tema es ¿Qué rayos sucede con Marvel Comics?
Estoy muy conciente que, entre los columnistas, bloggers y entusiastas de los foros de discusión enfocados hacia los comics se ha vuelto una especie de lugar común hablar mal de Marvel Comics, especialmente la última década. Hay blancos que despiertan polémicas más encendidas, como Image Comics, pero aún así, atacar a Marvel sigue siendo una constante en los espacios de análisis y discusión comiquera. Nunca falta el sabihondo que pregunta “¿Todavía está vivo Stan Lee?”, y tampoco falta quien comience a hablar de la espantosa Saga de los Clones, sin mencionar otros muchos intentos infructuosos de parte de Marvel para ganar un poco de la confianza y el prestigio de los que alguna vez gozó. Es fácil caer en la tentación de unirse al coro de voces que denuncian las carencias en los comics de La Casa de las Ideas. Sin embargo, es una tentación que siento que hay que resistir por dos importantes razones: 1) Marvel Comics no sólo ha tenido fracasos a lo largo de su existencia, y 2) Para bien y para mal, Marvel es un pilar de la industria de comics estadounidense, la cual, a su vez, es la industria de comics más grande del hemisferio occidental. Aunque es verdad que la razón No. 1 se desgasta cada vez que alguien la usa para defender a Marvel (¿Cuántas veces se pueden perdonar los errores recientes de alguien a causa de glorias pasadas?), hay que tener en mente la razón No. 2.
Y, a todo esto, ¿Realmente se merece Marvel toda esa mala leche?
Cuando surge lo que hoy conocemos como Marvel Comics en los años 60, se marca un parteaguas en la historia de la cultura pop estadounidense e internacional. Marvel, tras haber existido previamente como Atlas Comics y Timely Comics, aprovecha el espíritu de aquellos tiempos y propone un nuevo paradigma de comics, uno que no solo agradara a los niños, sino a los jóvenes también. La primer generación de héroes Marvel (nacidos bajo ese sello) le propuso a la audiencia un nuevo tipo de (anti)héroe, y una nueva forma de contar sus aventuras. En Stan Lee: Blinded by the Hype, un artículo escrito por Alan Moore, el autor de Promethea y From Hell nos cuenta lo mágicas que eran esas primeras publicaciones argumentadas por El Hombre, Stan Lee. Moore nos dice que, en el caso de Superman y sus colegas de DC Comics, la rutina era bastante familiar (ya era vieja entonces): El villano aparecía, metía al héroe en un embrollo complicado, el héroe escapaba porque, bueno, era el héroe, y entonces despachaba al villano… temporalmente. El ciclo se repetía hasta que el lector salía de la pubertad, y se dedicaba a otras cosas. En contraste, nadie sabía qué iba pasar con los 4 Fantásticos en el próximo episodio, o con Hulk. Los inquilinos del Edificio Baxter (recuerden, hablamos de los años 60) se la pasaban discutiendo entre sí, y en varias ocasiones, los episodios se centraban casi por completo en esas discusiones. ¡Qué importaba que el inoportuno Hombre Topo hubiera emergido de las profundidades en pleno Times Square, a bordo de un taladro gigante! Todos sabían que los 4 Fantásticos se las arreglarían para derrotarlo antes del final de la revista, pero lo que no se sabía era si el atormentado Ben Grimm iba a dejar el equipo o no, o si Reed se daría cuenta de que su esposa Sue añora la vida normal que otros llevan. Hulk, por su parte, era la versión pop art del Extraño Caso del Doctor Jeckyll y el Señor Hyde. El atormentado Bruce Banner (otro atormentado más) se encontraba constantemente a merced de monstruos iguales o peores que él, del ejército de los Estados Unidos representado por el aguerrido General Ross, y lo más terrible de todo, a merced de su propia mitad oscura. Por muy unidimensional que fuera Hulk en sus primeras apariciones, no se podía negar que se trataba de un personaje poderoso. Un monstruo terrible, pero a la vez, merecedor de simpatía por parte de los lectores. Y eso que aún no menciono a Thor, al Hombre Araña, al Doctor Extraño, a los Hombres X, a Nick Fury, etc. Stan Lee argumentaba, en un principio, todos esos títulos por su cuenta (¿¿Como demonios lo hacía??), y el Rey del Cómic, Jack Kirby, dibujaba también a velocidad sobrehumana en la mayoría de ellos. Era la época dorada de esa editorial, y en sus inicios, al menos, Marvel ciertamente era La Casa de las Ideas.
Luego, conforme Marvel crecía, Lee comenzó a pasar más tiempo en labores editoriales y ejecutivas, y menos tiempo escribiendo los comics que tanta fama le han traído. Fue ahí cuando comenzó a usarse ese dudoso cintillo que rezaba “Stan Lee presenta” en cada vez más títulos Marvel. Ya en ese entonces, el nombre de Stan comenzaba a sonar fuertemente, primero entre los niños y los jóvenes, y luego, en todos los rincones del País de las Hamburguesas. También por esas fechas, por desgracia, el nombre de Stan Lee comenzaba a perder contacto con el trabajo que tanto decía amar. Hubo nombres, como el de Roy Thomas, que pudieron asemejarse en calidad al estándar impuesto por Lee, pero aún así, se notaba un poco la diferencia entre el original y el sustituto. Thomas escribía muy similarmente a Lee, y pudo establecerse como un discípulo digno. Marvel comenzó a expandirse más aún, y Thomas y sus contemporáneos pudieron con el paquete durante un tiempo. El problema emergió cuando comenzaron a aparecer los discípulos del discípulo, y la disolución de la frescura del Stan Lee de antaño se hacía más evidente cada vez. De repente, la consigna de hacer cosas novedosas, alocadas e imaginativas cambió a una nueva consigna de mantener las cosas tal como las dejó el señor Lee. Los personajes, otrora el centro de las historietas de Marvel, dejaron de crecer y evolucionar a raíz de esta continua manía de copiar a medias el estilo de Stan, y dichos personajes se comenzaron a convertir en estereotipos de sí mismos. Parafraseando a Moore, el declive creativo de Marvel se dio cuando, por citar un ejemplo, Peter Parker comenzó a eternizarse como un muchacho de veinte años, preocupado por discernir lo bueno de lo malo, con muchos problemas escolares, de dinero y de chicas, sin ninguna posibilidad de salir de ese atolladero existencial. Ya no había incertidumbre en el futuro de los Cuatro Fantásticos, ni en el de Hulk, quienes, al parecer, iban a quedarse en su Edificio Baxter o en su desierto de Nuevo México para siempre (el Edificio Baxter, por ejemplo, fue destruído por el Doctor Doom ¿Y de qué sirvió? A más de veinte años del incidente, los Fantásticos aún viven en un Edificio Baxter).
Fue entonces cuando la lamentablemente efectiva habilidad de Stan Lee para la autopromoción y la bulla publicitaria vieron su punto más alto, como él si tratara de compensar con marketing lo que no contribuía autoralmente. En sus columnas y espacios editoriales, Lee anunciaba, con un entusiasmo y una jovialidad muy característicos de él, cada página impresa por Marvel Comics como si fuera el mayor logro comiquero jamás alcanzado. Algunos de los títulos promocionados por Stan Lee eran dignos de conocerse, pero no muchos. Lee se reveló como un vendedor maestro de la propaganda, un verdadero merolico distribuidor de tónicos milagrosos, capaz de hallar comprador para lo que sea. Lee hechizaba a los seguidores fieles a Marvel con su singular carisma, y hasta impresionaba a sus detractores más agresivos con su amable y jocosa disposición. Es esa imagen amable y entusiasta de Stan Lee la que hace que uno francamente se rasque la cabeza en desconcierto cuando se entera de la forma como Marvel llegó a maltratar al Rey Kirby, o a Steve Ditko, o a otros talentos de la industria que invariablemente terminaban su contrato con Marvel para salir hablando pestes de ése lugar. ¿Acaso el simpático señor Lee era, a puerta cerrada, otra persona muy diferente?
El maltrato al talento artístico no fue el único desacierto de Marvel. Muchas de sus maniobras empresariales fallidas para dar ese gran empujón que los ponga a la vanguardia de la industria tuvieron repercursiones brutales en la estabilidad de la industria comiquera, cuyos efectos aún se sienten. Su desastrosa aventura de autodistribución a través de la pequeña compañía Heroes World, por ejemplo. Sus historias rimbombantes y de dudosa trascendencia, como Atracciones Fatales, la ya mencionada Saga de los Clones, Heroes Reborn, la Saga de Onslaught o la “memorable” línea Marvel 2099. Los manejos turbios del entonces dueño de Marvel, Ronald Perelman, que llevaron a Marvel al borde de la bancarrota total en 1996. En fin, la lista es grande.
A partir del nuevo milenio, Marvel ha querido con desesperación recuperarse de tantos años de malas decisiones. La inclusión de Joe Quesada como un editor en jefe muy diferente a los anteriores, y el inicio de títulos como los de la línea MAX hablan de un intento por levantarse de parte de Marvel, pero este puede ser un intento tardío, dada la fuerte inercia que lleva el desprestigio marvelita. Los grandes súper eventos recientes, como Planet Hulk ó Civil War, también son señales de este deseo suyo por salir del negro agujero en el que están metidos, pero parece que cada evento de ese estilo solo les da un pequeño empujón inicial, para luego continuar en su descenso por el pozo de la ignominia comiquera. La pregunta obligada es:
¿Logrará Marvel salir adelante?
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Commenting is not available in this section entry.Como hacerlo….maten a Dc. juas.
Marvel va por buenos rumbos
Al menos me vienen 10 tìtulos a la cabeza que disfruto mucho en la actualidad por su gran calidad narrativa, Astonishing X-men con Joss Whedon que acaba su temporada como escritor para darle paso a Ellis y que continua con un muy inovador Runaways.
Warren Ellis y su èxito del año pasado “Nextwave”, han dado lugar a una serie excelente, “Thunderbolts”.
Peter David nos esta dando mensualmente un X-factor fantàstico, y con este tìtulo ya van dos comics “mutantes” de una calidad muy superior a lo que hemos visto en los ùltimos 20 años probablemente.
Joseph Michael Straczynski escribe un Thor fenomenal.
Daredevil, Moonknight y Ghostrider son tres tìtulos que estan mejor que nunca, en especial el nuevo equipo creativo detras de Daredevil esta luciendo un material increible.
Lo que me lleva a Michael Bendis que si bien, soy uno de esos detractores de la civil war, todos los titulos que maneja estan muy buenos por estos dìas.
Y finalmente Mark Millar, que bien tambièn ha metido la pata un par de veces pero en general todo lo que hace es sumamente entretenido.
Marvel reune màs talentos que nunca, la continuidad pierde importancia para dar historias inovadoras o por lo menos muy entretenidas.
Siento que la industria del comic en general se esta revigorizando y reinventando, abarca màs medios que nunca y ahora vemos muchas màs historias de gèneros externos al tema “super-hèroes”, con tìtulos que abarcan todo tipo de gustos y con talentos impresionantes, solo basta hechar un ojo a los escritores que estan hoy en dìa por ahì, no solo los ya muy famosos como Moore o Miller, nuevos como Kirkman, Azarello, Geoff Johns o Brad Meltzer que cada uno està brillando en su propio gènero.
Es buena època para ser coleccionista.
Marvel para los Marvelitas, yo soy un gran fanatico de las historietas de Marvel, desde un principio (algo asi como mi sexta edad) senti mucho agrado con encontrar unos personajes que les doliera vivir la vida y disfrutar cada momento que pudieran en paz…
Marvel si se estanco en cuanto a creatividad, pese a que sea un gran fan hay que decir la verdad.
Ya me era tedioso ver a Parker con los mismo problemas de siempre, no existian momentos de paz para el personaje y asi acrecentar los enredos que puediera dar la vida y si los hubo minimos fueron los cambios.
Pero tambien no debemos olvidar que pese a sus desatinos Marvel sigue dando de que hablar… Aun recuerdo el Origins de Wolverine y la expectacion que causo.
En mi personal opinion Marvel es buena para algunos y mala para otros, pero aun no se pone claro que lado de la balanza pesa mas.
Yo por mi parte, sigo y seguire siendo un fanatico Marvelita…
Un ultimo comentario…
Stan Lee no es Marvel, pero si uno de sus pilares…
Alex - Puede Joe Quesada tenga un empleopara tí...
Legión - Así es, y así tiene que ser, porque el tiempo de holgazanear se agotó para Marvel, y ahora es nadar o ahogarse.
Lameth - Es muy cierto: Stan Lee no es Marvel, pero todos esos años de autopromoción de “El Hombre” han pagado dividendos, y ahora, su nombre está por siempre unido al de sus creaciones.
Gustavo Benumea, en Sigue apareciéndose la Caseta Fantasmahace unos meses vi una película animada con esa trama. era realmente buena y me gusto mucho pero no le cogí el no …
luis, en Nuevas fotos de Kick-AssHola Maggie, me gustaria que tal vez intentaras descargar la pelicula de las ligas que se colocaron en la pagina y …
Ver todos los comentariosno mansex muy bnas imagenes de verdad amigo
Comiquero en la Comic-Con 2008
Comiquero en la Comic-Con 2007
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