Comiquero

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Cuentos del lado obscuro: El extraño caso de Valiant Comics

Viernes, Octubre 20 2006 Por: Alejandro

Hola, es viernes una vez más y aquí estamos, listos para discutir otro tema que, en lo personal, encuentro muy interesante. La vez pasada hablé de cuán difícil es coleccionar cómics en América Latina (y eso asumiendo que uno sólo desee coleccionar lo más común en el mercado; los títulos poco conocidos o de poca circulación incrementan la dificultad y el costo de tener una colección completa) y ahora quiero hablar de algo que puede considerarse digno de un coleccionista de rarezas comiqueras. Como ya les había prometido en otra ocasión, vamos a hablar del singular y curioso caso de aquel fenómenos de los 90’s llamado Valiant Comics. Así es, igual que sus abuelos, yo les voy a contar una historia, así pónganse cómodos y ojalá que al final aprendan la moraleja (sobre todo aquellos que sueñan con publicar sus cómics independientemente).

Érase que se era, un hombre llamado Jim Shooter, que trabajaba en Marvel Comics como editor en jefe, a final de los años 80’s. Éste hombre tuvo un sueño: Una compañía que hiciera comics de calidad, con superhéroes humanos, con personajes interesantes no por lo entallado de sus uniformes, o por su gran arsenal de poderes o por su montón de elementos fácilmente identificables (emblemas fácilmente reconocibles, vehículos vistosos, armas características, frases pegajosas, etc.). No, el señor Shooter quería contar historias, narraciones tan buenas y bien escritas, que de hecho la gente las compraría por esa sencilla razón, por su calidad. Así que, tras conseguir el dinero necesario hablando con una firma de inversionistas, Jim Shooter materializó su sueño y lo bautizó Valiant Comics.

Shooter lo tenía todo pensado: Contrataría a un buen dibujante (Bob Layton) para que diseñara toda una línea de superhéroes. Compraría las licencias de tres viejos personajes clásicos de Gold Key Comics (tal vez le suene el nombre de Turok, Cazador de dinosaurios ¿Si? Bueno, pues él era uno de esos personajes, junto con el *Doctor Solar y Magnus, Destructor de robots ). Además, tendría muchos personajes nuevos que pudieran hacer una leyenda por sí mismos: Rai, X-O Man–o-War, Shadowman (sí, hay muchos superhéroes con ése nombre, pero ¿Qué quieren que les diga? Valiant tenía el suyo propio). El Universo Valiant irrumpió sin aviso en la industria del cómic de EU, y todo iba viento en popa.

Nada menos, el #1 de Turok, Cazador de dinosaurios, publicado en 1993, alcanzó a vender más de millón y medio de ejemplares (¡Sólo un miembro veterano de la Liga de la Justicia o de los Vengadores podría vender esa suma, y sólo en un evento especial bien publicitado!). El número #1 de Bloodshot casi alcanzó el millón de ejemplares. Los otros títulos de Valiant, se vendían bien también (no tan impresionantemente como aquel debut de Turok, pero incluso los 500,000 ejemplares vendidos por Ninjak en su #1 no son nada despreciables). Con esos resultados, no debería sorprenderles que hubo un momento, entre 1993 y finales de 1994, en el que Valiant era la tercer fuerza en la industria mainstream de las historietas. Pero entonces, una nube negra se asomó en el horizonte, y en el fondo se oía claramente la tonada de Mortal Kombat con sus amenazantes 16 bits.

Como a menudo pasa en aquellas historias de colonizadores del Viejo Oeste, lo malo de hallar oro en una zona inexplorada es que pronto los camaradas que trabajaron juntos para explotar la veta de oro ya no son tan camaradas cuando hay que dividir las ganancias. Jim Shooter tuvo problemas con la firma de inversionistas que le prestaron dinero para iniciar Valiant Comics, y tuvo problemas con sus colegas porque ellos querían vender Valiant Comics ahora que valía algo, y Jim quería continuar su sueño. Tristemente, el despido de Jim de la compañía que él fundó fue suficiente para hacerlo despertar. ¿Y que tiene que ver Mortal Kombat con todo esto? Ah, es que una vez teniendo el camino libre, los ex-camaradas de Shooter pusieron en subasta a Valiant Comics, y la compañía de videojuegos Acclaim fue quien aprovechó la ganga para sus propios propósitos.

Acclaim tenía sus propios planes para la empresa que fundó Jim Shooter, pero la empresa de videojuegos no pudo prever que la veta de oro que creyó haber comprado se estaba terminando. Al ver que a partir de 1995 los cómics de su compañía (y de toda la industria en general) comenzaron a vender cada vez menos (la caída de la industria norteamericana del cómic de finales de los noventa es un fenómeno que veremos en otra ocasión con más detalle, porque vale la pena analizarse en detalle) Acclaim decidió tomar el control creativo de las revistas que publicaba, para enfatizar la comerciabilidad de capa página, cada gota de tinta que fuera impresa con el nombre de Acclaim Comics. Cambió el nombre de la compañía a Acclaim Comics, y dispuso que toda la continuidad de cada título sufriera un proceso de reboot y que los personajes más reconocibles de esta empresa fueran replanteados completamente, haciéndolos más la imagen y semejanza de aquellos superhéroes de los que Jim Shooter quería distinguirse, simplificando el argumento de sus historias, y, por supuesto, creando personajes que fueran fáciles de representar (gráfica y temáticamente) en un videojuego.

Las ventas se desplomaron. Por consecuencia, los videojuegos dejaron de venderse también, porque, si no sabes quién es Shadowman, ¿Por qué vas a comprar su videojuego?

En un movimiento inesperado, Acclaim Comics quiso devolver su punch a la compañía, y en 1999 contrató al hombre que podría ponerle la magia de vuelta en sus personajes. ¿Y porqué no? Después de todo, el hombre que contrataron fue el hombre que soñó el sueño primero. Así es: Jim Shooter estaba de vuelta (bien dicen que una cosa es la amistad y otra son los negocios). Jim comenzó a trabajar en un crossover masivo que pudiera fusionar el Universo Valiant con el Universo Acclaim llamado Unity 2000. Desgraciadamente, el daño a las ventas era muy difícil de arreglar (ya que “Acclaim Comics” dejó un mal sabor de boca en los comiqueros que todavía no se había quitado), y aún había mucha mala leche en esa compañía (Shooter tuvo problemas de pago con Acclaim, y hubo problemas con el artista comisionado para dibujar Unity 2000). Sólo se publicó la mitad de números de Unity 2000. Unos meses después, Acclaim Comics anunció que ya no publicaría historietas, y en el 2004 la compañía se puso en subasta una vez más, debido a que Acclaim Comics se declaró en bancarrota.

Pero la historia no termina ahí (aunque ya casi)

En 2005, Acclaim subastó los personajes originales de Valiant, y los derechos de los viejos personajes de Gold Key regresaron a donde pertenecían. Tras una encarnizada lucha entre muchos interesados, los personajes de Valiant Comics fueron comprados por una empresa llamada Valiant Entertainment Inc. la cual no tiene lazos con ninguna encarnación anterior de Valiant.

¿Podrán los héroes de Valiant regresar del limbo editorial? ¿Serán capaces de llegar al estatus dorado que alguna vez tuvieron? ¿Se atreverán a sacar otro videojuego de Turok? No se pierdan la emocionante conclusión, algún día de estos en su tienda de comics más cercana. Estén pendientes.

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